20 de diciembre de 2018

Renacer

He decidido cambiar la orientación del blog. Del blog y de todo lo que escribo. Afortunadamente ya he conseguido la estabilidad emocional por la que tantos años he luchado. He conseguido cambiar y destruir las partes de mí que me atormentaban. Y con la muerte de estas, renace un nuevo yo. Un nuevo yo en aprendizaje constante, ciudadano de este planeta. Cuando vine a Sevilla, encontré lo que necesitaba. Encontré personas que le han dado la vuelta a mi mundo y a la forma de verlo. Descubrir la filosofía oriental y aprender que todo lo que perseguía tiene un nombre y ahí estaba, esperando a ser descubierto. Desde que descubrí el haiku ya no puedo pensar en otra cosa cuando camino en silencio y soledad por las calles de esta ciudad. Y creo que redescubrir el mundo y admirar las patitas de una paloma bebiendo agua dentro de un charco es la segunda cosa más bonita que me ha pasado en la vida. Pasamos los años buscando crecer, buscando la madurez que nos imponen, intentando ser más inteligentes que los demás, más interesantes, más brillantes. Cuando te alejas del ruido de la ciudad y te detienes en medio del universo, solo cuando te ves pequeño e insignificante ante un mundo que estás magnificando para resaltar por encima de personas que solo están momentáneamente en tu camino, entonces, y solo entonces, te das cuenta de que estás dejando pasar la vida. Todo lo que se aleja, lo que pasa cuando no eres consciente de dónde estás. Del estrés que supone tratar de resaltar entre una multitud que intenta lo mismo que tú. Y entonces miras los árboles. Los animales. El fluir del agua. Los rayos del sol. Los sabores. Los olores. Los sonidos de algo que está vivo y moviéndose a nuestro alrededor y a lo que no prestamos atención, como la paloma dentro del charco. Hay tantas cosas moviéndose dentro de mí ahora mismo que necesitaba dedicar este espacio a ello. A ordenarme. A reconducirme. Podría dejar todo este torbellino de emociones a un lado y continuar mi vida pero... no puedo. Hace poco escuché a mi profesor decir que el camino del haiku es el mundo intentando expresarse a través de nosotros.
...
Y cómo le digo que no a esta preciosidad.

11 de diciembre de 2018

Recuerdos

No soy nadie interesante. Nadie a quien merezca la pena conocer. Quizá lo fui alguna vez, cuando el mundo aún era mundo y las palabras aún importaban. Cuando no nos escondíamos detrás de nosotros mismos. Quizá... cuando recordábamos el olor de la vida. Cuando éramos capaces de utilizar los sentidos para su único e indistinguible propósito. Ahora solo soy un mal chiste. Un recuerdo. Un pensamiento equivocado. Una vivencia que se quedó atrapada en el ayer y que no ha podido soportar ni asimilar el paso del tiempo y la rotación del ser. Un alma estática incapaz de comprender el cambio constante de la naturaleza humana. ¿Fui alguien alguna vez? ¿O solo fueron ilusiones que mi cabeza intenta maquillar? ¿Malinterpreté el por qué? Si alguna vez fui alguien... ¿por qué ya no? Dime, ¿qué he hecho? ¿Qué ha cambiado? ¿Por qué ya nadie se interesa? ¿Por qué ya nadie presta atención a mis palabras? ¿Por qué ya no existen los castillos, las murallas, las ventanas azules y los cristales? ¿Quién es el culpable? ¿El mundo por girar a mi alrededor, o soy yo por permanecer atónita mientras se aleja? ... ¿De verdad está todo tan vacío? ... Si he de cambiar, ¿cómo? No sé hacia dónde correr. Hubo un tiempo que lo sabía, pero ya no. Hoy no. Hoy no sé qué dirección tomar. No sé si vivir esperando. No sé si aceptar la vida como viene. Dime, ¿qué debo hacer para dejar de ser tan fugaz como la llama de una cerilla? Brillante y ardiente por un segundo y después... nada. Nadie la recuerda porque ya no está. Entretuvo un tiempo y desapareció, y nadie echa de menos el fulgor del fuego cuando disfruta la calidez del sol. Nadie añora lo que soy... un momento perdido en la ajetreada inmensidad de lo eterno.

14 de enero de 2017

Cosmic Love

And in the dark, I can hear your heartbeat
I tried to find the sound
But then it stopped, 
And I was in the darkness,
So darkness I became

19 de octubre de 2016

Nada más

Ya no recuerdo la última vez... hará... ¿tres años? Más... Tres y medio... tres años y medio en los que el mundo no ha vuelto a brillar. En los que no ha habido buenas noticias. En los que he despertado... y ya está. En los que me he quedado sola... en los que todo me ha traicionado... en los que me he dado cuenta de que ya... no soy nadie. Ni nada. Creo... que se me ha acabado el tiempo. No veo una salida, desde hace mucho tiempo. Todos los días son tan tristes... todos... por mucho que lo intente... solo necesito... alguien con quien hablar... y todos me dais la espalda... todos... qué coño he hecho yo joder... qué... 

20 de junio de 2016

I'm giving up on you

Tengo miedo. Tengo demasiado miedo. La vida…. en lo que se ha convertido esta sucia y asquerosa vida… me da pánico. Aterra ver esto cuando saboreaste la perfección y la viste escapar, fundirse a negro sin importar todas las lágrimas que derramabas. Sin apoyo, sin ayuda… de nadie… sin que nadie lo entienda sin poder hablar, con la boca cerrada, cosida, las manos atadas… con la única opción de caminar hacia adelante soportando todo el daño sin tener la más mínima oportunidad de defenderte… y da igual, porque en realidad no es lo importante, porque nunca lo ha sido, porque estamos solos en este mundo de mierda y a nadie le importa, a nadie le importa, a nadie le importa, a nadie… porque siempre hay algo más importante que tu dolor, y porque nunca hay tiempo de abrazarte y decirte que todo está bien. Y te sientes encerrado porque no hay otra opción y esto es todo y se acabó, y si se acaba de verdad, ¿entonces qué? Y pasa el tiempo y pasan los años y esperas una solución que nunca llega, que no existe… y ves como todo empeora… y no puedes más y gritas y peleas y lloras suplicando un poco, solo un poco de atención… ¿y para qué? ¿Para qué sirve? Para sentirte aún más solo. Para eso sirve. Para darte cuenta de lo asquerosamente solo que estás. Y para darte cuenta de que, aun estando solo, sin importarle una puta mierda a nadie, no puedes ser libre. Porque te juzgan. Constantemente. Porque antes no eras así. Cómo coño voy a ser igual que antes teniendo que soportar todo esto, cómo… teniendo que soportar esta existencia que me destroza… en la que intento mantenerme estable y cuando parece que lo consigo me vuelven a tirar al suelo… cómo… cómo si todos me odian… si soy prescindible totalmente… si no importo… si total… estoy ahí y no voy a irme… qué más da, ¿no? …

19 de noviembre de 2012

Desesperación

Tanto dolor acumulado durante tanto tiempo que ya no es capaz de salir al exterior. Se ha almacenado dentro de mí, esperando a que alguien venga a eliminarlo. ¿Cómo librarse de algo así sin destruírse a uno mismo? ¿Cómo librarse del rechazo y de la pena que atesora esta pequeña y débil máquina de latidos? ¿De la sensación de que nadie realmente está ahí día y noche? No... aún peor... ¿cómo exterminas el hecho de que, por mucho que te rodeen los tuyos, sigue abrumándote la soledad? Una agonía indescriptible, repitiéndose en tu corazón desde que tienes uso de razón. Agravada por horribles recuerdos de una vida destrozada, cuyos cristales nadie es capaz de recoger y recomponer. No necesito que nadie comparta esto conmigo. Solo necesito descansar para siempre de toda esta tristeza que me dificulta abrir los ojos cada amanecer. Eliminarla, y volver a la felicidad que me llenaba el espíritu y cuya existencia pareció haber terminado hace décadas, pues la veo tan lejana que ni siquiera recuerdo lo que era sonreír desde lo más profundo de la tormenta. Pesadilla o realidad. Horrible realidad que me ahoga constantemente, cada vez que pienso en ella. Olvidé cómo vivir en el preludio de un paraíso que destrocé. Abandono las alas, así como este gastado corazón, incapaz de sentir algo más. 

1 de mayo de 2012

Amar

...En silencio. Cerrando los ojos, cubiertos en lágrimas. Sonreír a la lluvia, y agachar la cabeza. Sentir el frío de la piel y la quemazón del alma. Corazón... se está tan a gusto aquí dentro... Rodeada de árboles, tumbada en el jardín de los bellos recuerdos. Abrazando vigorosamente al ángel, besando su mejilla. Cielo. Estoy en el cielo. Tener alas no es menester si puedo tomar prestadas las suyas. Déjame pasar a tu máquina de latidos. Deseo comprobar si es cierto aquello de que sus engranajes fueron oxidados por el dolor. Abrázame en el preludio de una historia que jamás existirá; destroza mi alma en fragmentos infinitos, y coge todos los que necesites. Mientras contigo me mantengas, completa me sentiré. Llena. Intacta. Perfecta. "¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla, más pura la luna brilla, y se respira mejor?" Te he tendido la mano, el brazo, mi cuerpo entero. Te tiendo cada centímetro de mi ser. Solo, llévame en tu vuelo eterno. Jusqu'à le soleil, jusqu'à les étoiles, jusqu'à l'infini. Acompáñame allí donde pueda describir con palabras lo que siento cada vez que escucho tu voz. Cada vez que leo tu pensamiento. "Cada vez que respires, cada vez que te muevas, cada lazo que rompas, cada paso que des, estaré observándote". ¿Recuerdas? Cada noche, cada día, cada minuto. Cada segundo, una vieja canción, un antiguo momento. Asaltan mi cabeza. Estrecho las comisuras de mis labios hasta donde escapa la razón, y dejo al amor estirarse. Ya no cabe en mi pecho, intenta escapar. Es por eso que a veces duele. Mi espíritu se deshace cuando mis sentimientos tratan de volar. "Cómo duele mi pobre corazón con cada paso que das" Quise escribir, y esbocé tantas palabras, que olvidé las mías. "Desde que te fuiste he estado perdido, sin dejar rastro. Sueño de noche, solo puedo ver tu cara. Miro a mi alrededor, pero no te puedo sustituir". Ahora solo espero. Tengo mi vida delante de mí, y esta vez no volverá a escabullirse entre mis manos. Es una promesa. Una promesa irrompible, una palabra inquebrantable. Una sonrisa infinita, un bombeo permanente. Un calor persistente, un dolor intermitente. Y alguien que juró algo que mantendrá el resto de su existencia.

17 de marzo de 2012

Fin

¿Para  qué? Que alguien me responda, que me conteste. Que me diga para qué voy a seguir luchando día tras día para ser feliz si tan solo es cuestión de tiempo volver a caer. No tengo fuerzas, ni sitio del que sacarlas. Me rindo. Me doy por vencida. Hace tiempo que he muerto, ¿por qué sigo prolongando algo inevitable? Ya no puedo volver a sonreír. Que me consuman el dolor y la amargura. Que me desgarren, que me hagan desaparecer. Y al final, que ocurra lo que deba ocurrir. Yo renuncio. Renuncio a vivir. Renuncio a esta vida que no para de hacerme daño cada segundo. Cada vez hay más cosas a las que he de enfrentarme, y cada vez tengo menos fuerza para afrontarlas. No puedo más. No pienso volver a mostrar lo que siento. No pienso volver a cerrar los ojos. No pienso volver a desenterrar al corazón. Que agonice el tiempo que le quede, y que muera. Que muera junto con mi alma y mi razón de ser. Viviré así todo el tiempo que sea capaz de soportar. Y que termine cuando quiera... pues ya no me importa.

28 de febrero de 2012

Soledad

No sé si me estoy engañando a mí misma o si de verdad tengo algún motivo para ser tan feliz. Una persona que siempre sabe quién es y dónde está no habla jamás (Au grand jamais) de confusiones. ¿Cuánto tiempo tengo que estar así? ¿Por qué eso aparece cada vez que me siento mal? Normal o no, es el dolor más grande que he sentido en mi vida. He perdido el juicio. Recordarlo hace que me transporte. Hace que me transporte al dolor y a las lágrimas. Al olor de la sangre. Al sabor de las hierbas. Y cuando vuelvo al presente toda la paleta de colores se ha sumido en la oscuridad. Ni siquiera encuentro el negro al cerrar los ojos. Yo soñaba con un jardín de dimensiones inimaginables y un ángel de enormes alas blancas acariciando mi pelo. Mi obsesión con los ángeles es algo que no tiene cabida en este mundo. Pasado, ¿por qué me atormentas? Tengo miedo. No quiero volver a odiarme. Siento que nadie entiende cómo estoy. Que lo que en el interior de mi corazón yace es demasiado grande y complejo para el resto. Si amo hasta no ser capaz de sentir nada más, ¿por qué no se aprecia todo lo que quisiera? ¿Acaso no lo grito y lo expreso con todas mis fuerzas? Y si usar todas mis fuerzas no sirve de nada... ¿soy débil? Si soy débil, ¿qué he estado haciendo todo este tiempo? ¿A qué he estado jugando? Dejadme sola. ¿Por qué nadie entiende el dolor que sentía en diciembre? Prometo que no es algo descriptible. ¿Nadie sintió el fuego a través de mí? Hielo y fuego luchando por conquistar un yermo corazón, ¿y no fueron capaces de verlo? Soñar con ángeles y olvidar las pesadillas. Volver a la vida.
...¿y ya no soy la persona más importante de nadie? 

29 de enero de 2012

Renacer

Siento el tacto de mis pantalones. Siento que es invierno, y siento su frío. Todos mis sentidos, destrozados por los golpes, han renacido con más fuerza que nunca, permitiéndome ver, una vez más, la belleza de todo lo que me rodea. Hacía tiempo que no sentía que una persona era capaz de hacerme amar la vida con tantísima fuerza tan solo con unos minutos. ¿Rendirme? ¿Después de todo lo que he sufrido para llegar hasta aquí? Jamás. Nada va a consumirme nunca. Vuelvo a ser fuerte. Vuelvo a sentir. Poseo la mayor ilusión del mundo lista para ser volcada en todos y cada uno de mis planes. Desde aquí le doy las gracias a ella, por hacerme revivir. Las gracias más enormes y sinceras que recibirá jamás, ya que nadie en este mundo puede estar tan agradecido como yo, y nadie en este mundo puede deberle tanto a una persona, sean cuales sean las circunstancias. Soy feliz. Mi cuerpo tiembla de felicidad. Es la sensación más maravillosa que he sentido en toda  mi vida. Me he sentido así tan pocas veces, que volver a recuperar todo esto es el mayor regalo que podría haberme sido ofrecido. Y al diablo con el resto. Me quedo con la euforia y con la esperanza de volver a repetir algo tan maravilloso como fue poder ver a la persona más importante de mi vida. No volveré a ser marioneta de nadie, ni volveré a soportar indirectas vejaciones que ataquen directamente a mi corazón. Se acabó. Ha terminado todo el dolor, y ahora es cuando empieza mi libertad. Ahora es cuando empiezo a vivir. Y haga el frío que haga allí fuera nunca dejaré de volar, pues el calor de mi alma nunca congelará mis alas.

27 de enero de 2012

Socorro

Parece como si mi alma y mi corazón fueran juguetes que todos usan y rompen. ¿Es que no eres capaz de ver que me haces daño? No soy ninguna marioneta, ¿por qué me utilizas? ¿Por qué me destrozas en mil pedazos día tras día? He perdido la esperanza. He perdido las ganas de vivir. He perdido la ilusión por seguir adelante. Estoy aquí, y no porque nadie me lo haya pedido. Me dan igual las súplicas. ¿Verdad? A veces me confundes tanto que la sinceridad se desvanece constantemente, cada vez que me preguntas que qué tal estoy. Yo también necesito apoyo. Yo también necesito escuchar que lo que hago está bien. Y no necesito escucharlo solo cuando soy infeliz. Todo esto me está destruyendo, y no tengo el valor suficiente para afrontarlo. Tanto mi propia vida como mis propias decisiones están acabando conmigo. Y esta situación de angustia se produce con más frecuencia cada vez. Todo lo que llevo encima está empezando a pesar demasiado. Y pienso que, tal vez, haya llegado el momento de rendirse por tiempo indefinido...
Sálvame, por favor. Sálvame, porque tú eres la única persona que puede hacerlo ahora mismo...

21 de diciembre de 2011

So happy together

-¿Duele?
-¿Que si duele?... -dijo mientras se vendaba el corazón con lágrimas.

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Recupérate. Recupérate. Recupérate. No puedo más. Tengo que empezar de cero. Otra vez. Otra vez a buscar un refugio, otra vez a crecer sola. Otra vez. Otra vez a recoger mi corazón, que está esparcido por todas las etapas de mi vida. Te quiero. Te quiero, y gracias. Aunque haya sido la única solución. Aunque no quedara ya nada a lo que agarrarse, porque ya estaba todo roto. Aunque haya vuelto a romperlo todo... A veces me parece imposible ser feliz. Te dije que no iba a estar toda mi vida lamentándome por esto. Y lo intento. Pero la mayoría de las veces no estoy segura. No puedo estar sin ti. No otra vez. Tengo frío... otra vez. Duele más que la primera vez. Duele mil veces más. ¿Cómo puedes pedirme que viva, si ni siquiera tengo fuerzas para sobrevivir? Esperé medio año. Medio año... hasta aquel día. Y era la persona más feliz del mundo. Y ahora me miro al espejo y me pregunto cómo puede existir alguien tan idiota. No me siento capaz de nada. Sólo quiero dormir, y despertarme cuando vuelvas a abrazarme y a pedirme que no me vaya nunca.
Feliz Navidad, mi ángel. Yo ya no puedo ser feliz. Pero ahora tú puedes serlo siempre. Te amo. Más que nunca. Y no podré ni querré acabar con ello.

21 de junio de 2011

Posesión

Intento luchar contra los celos, pero no puedo más. Son superiores a mí. Sé que no tienen ningún sentido, que no debería sentirme así, pero no puedo evitarlo. Me están ahogando, me están tirando al suelo y están drenando mi fuerza. Y ahora pensar que todo lo que he solucionado puede volverse otra vez contra mí no me deja descansar. Quiero escapar. Soy celosa. Soy MUY celosa. Soy extremadamente celosa y extremadamente posesiva. Prometo que mucho más de lo que nadie pueda imaginar. He llegado a tener celos de mí misma. Estoy loca, y no me avergüenza decirlo. No me molesta ser así. Me encanta, porque es parte de lo que soy. Pero no siempre es tan divertido...

13 de junio de 2011

Contra mí

Como sigas así voy a perder la cabeza. Porque mi corazón está empezando a despegarse de mi pecho, y comienza a volar fuerte y seguro de sí mismo contra ti. Y tú, ¿qué harás con un corazón desgastado sino devolverlo sutilmente? El destino nos ha cruzado. El destino decidió un día que yo debía conocer tu sonrisa. Y entonces, desarrolló nuestras vidas a su antojo hasta meternos a los dos en un callejón sin salida, conmigo en dirección contraria, y dispuestos a estrellarnos.
El hecho de chocar estaría bastante claro si tú dejases de jugar al tira y afloja con mis sentimientos. Si tú no jugases a esquivar y atraer. Entonces todo sería cristalino, y nuestros caminos chocarían como quizá fue predestinado. Explícame por qué te empeñas en alejarte si siempre vuelves a por más. Si siempre sonríes. Tú no conoces mi locura. Tú no tienes ni idea de todo lo que yo sería capaz de hacer o de inventar. Porque tú sólo sabes lo que ves, y aunque lo agradezco, a veces desearía que me atravesases los ojos y mirases en lo más profundo de mi alma. ¿Puedes imaginarte lo que serías capaz de ver? Acaso... ¿puedes imaginar todo el fuego que arde? ¿Puedes imaginar cómo hierve la sangre cuando se encuentra en el interior del mismo infierno? ¿Puedes imaginar... lo que siente un corazón sólo con ver tus ojos? Imagínalo. Imagínalo y chócate. Vamos, estréllate. Porque esta vez, quiero ser yo quien te salve... de mí misma.

7 de junio de 2011

Te quiero.

Me da igual lo egoísta que suene. Pero yo no quiero esto. Todo es exactamente igual. La misma historia con distintos protagonistas. Me dan igual las circunstancias, yo no quiero distancia. Hoy me han dicho que me tomo las cosas demasiado a pecho, y que soy muy... ¿sentimental? Me han dicho que no llore. Me han pedido por favor que no llore más. Me han repetido lo mismo una y otra vez. Incluso se han reído. Y a mí me faltaba el oxígeno. Otra vez. Otra vez sentía esa horrible sensación de ahogo. Otra vez sentía cómo el dolor y los recuerdos oprimían mi pecho y dejaban sin vida a mi corazón. Me dolía —y me duele— tanto... Me encanta querer, amar, apreciar, adorar... llámalo como quieras. Pero no me encanta llorar. No me encanta estar mal. No me encanta ver cómo todo se va, poco a poco. Si sólo fuesen ellos, no dolería tanto. Y aunque sí es verdad que la pérdida de ellos me duele como nada puede dolerme en este mundo, habría podido soportarlo si estuviésemos ubicados en otra situación. "Quiero escapar, quiero salir, quiero reunirme junto a ti. No aguanto más la oscuridad, me falta el aire al respirar (...) No tengo ganas de imaginar que ha llegado mi final"

30 de mayo de 2011

Ni por qué, ni cuándo, ni cómo

Se cae, se rompe, se raja. Mi corazón. Mi vida. Mi todo. Ahora sí que me siento realmente mal. Era feliz porque aunque todo yacía en el suelo, la columna que sujetaba toda mi vida seguía en pie, fuerte, resistiendo cualquier golpe o impacto, y daba igual de dónde viniera. Y ahora... ¿dónde estás? Después de tanto tiempo sujetándome... ¿por qué me abandonas? Quiero que vuelvas y que me prometas que volveré a volar. Porque sin ti no puedo, y mentí si alguna vez dije que era capaz de seguir adelante sin tu compañía. "Y mis pulmones se hielan sin saber que ha llegado el día de separar la razón del corazón, de no pensar qué voy a hacer sin ti, quiero borrar de mí los recuerdos, quiero cerrar esta herida y volar". Me duele. Me duele tantísimo que ya no deseo seguir adelante. Me duele tantísimo que ya nada puede hacerme sonreír. Porque me estoy ahogando. Me estoy quebrando, rompiendo en mil pedazos. Me estoy muriendo. Ya nada hace que sienta nervios o ilusión. En cambio y para colmo, todo me da ganas de llorar. Porque todo está demasiado vacío, y cada día lo está más. No me importa quedarme sola... pero no quiero vivir sin sentir nada. Necesito sentirme viva, necesito sentir que me quieren. ¿Tienes idea de lo que siento cuando alguien me saluda con una sonrisa? Con una de esas sonrisas que se te clavan en el alma. Con una de esas sonrisas que yo siempre tengo para ti... y que quizás nunca más quieras volver a coger. ¿Qué está pasando? Y, lo más importante, ¿por qué? ¿Por qué no puedo desear y tener algo tan sencillo? ¿Por qué me cuesta tanto? Creo que hoy no sé ni quién soy ni qué hago aquí. Ni quiénes somos, ni qué hacemos aquí. Ni por qué, ni cuándo, ni cómo... "Sé que no te volveré a ver, aunque pase el tiempo y el cielo cambie el color de tu piel".

23 de mayo de 2011

Obsesión

Y de verdad que lo siento, pero es que no puedo más. Y a lo mejor, cuando vuelva a tener fuerzas para luchar sea demasiado tarde. Pero me da igual. Me da igual, porque mi espíritu es joven, y volaré mil veces más antes de poder siquiera rozar el suelo. ¿No ves lo que me duele todo esto? ¿No ves que ya no puedo contener más lágrimas? Me duele todo, porque todo sigue haciéndome daño. No sé si estoy sensible o si realmente toda la fuerza que creía tener nunca ha existido. Me siento débil. Apagada. Marchita. Y si yo no puedo estar mal, entonces explícame por qué no dejo de llorar. Lo siento, pero yo no puedo soportar esto. Me está dejando sin fuerzas, y no puedo permitir eso. No voy a caerme, no puedo permitir flaquear. No cuando he llegado hasta aquí. Me apoyaré en esa persona. En su pelo maravilloso. En su cara perfecta. En su boca. En sus ojos. En sus manos. Me apoyaré en él sin que lo sepa, y será él quien que me haga reír y quien me haga llorar. Y sé que así estaré bien, porque su sonrisa sigue siendo la más espectacular del mundo, y su voz sigue siendo la perfecta sinfonía que relaja mis oídos y eriza todo el vello de mi cuerpo.

18 de mayo de 2011

La heroína y yo

Cosas que hacer. Tengo un montón de cosas por hacer. Pero no puedo concentrarme en nada últimamente. No puedo, porque sólo pienso en una cosa. Y sinceramente, creo que "estos sentimientos no pueden estar bien", pero no hay nada que pueda hacer yo ahora. Ahora empiezo a sentir. Y aunque no sea el sentimiento más adecuado, me encanta. Porque es el sentimiento que más me gusta. Me duele el estómago de los nervios, y siento cómo mi corazón late más y más rápido cada hora, o cuando se acerca la hora de verle. Empieza a no ser sano, y me encanta. Me encanta todo esto. Me encanta sentir que me estoy volviendo loca. Me encanta reírme sin ningún motivo. Y aunque todo esto hace que me identifique demasiado con algunas canciones, yo no quiero dejarlo, porque ahora es mi heroína, y no soy capaz de deshacerme de él. Así que ahora, "préstame tu coraje para levantarme y luchar", y háblame de príncipes azules. Y da igual, ya que "de todos modos pronto volverás, porque hemos estado esperando por ti", y ahora no importa la hora que sea, si sé que cuando me despierte, él volverá a estar ahí. Le amo. Pero no le necesito, porque él está bien, y eso para mí es más que suficiente. Sólo le pido a Dios que le cuide cuando yo no esté aquí para hacerlo. Cuando yo no esté aquí para vigilarle. O, más bien, cuando él no esté. Porque él desaparecerá de mi vida mucho antes de que yo desaparezca de la suya. Y por supuesto, hablo en un sentido físico, porque en el terreno del corazón, él nunca desaparecerá de mi ser, y todo por la sencilla razón de que el amor es demasiado fuerte para desaparecer, y porque él ya no puede devolverme mi alma. Así que sólo quiero que se cuide. Y que nunca deje de sonreír. Porque su sonrisa es una de las más preciosas que he visto en esta vida. Porque él sonríe con un corazón que no le cabe en el pecho. Y porque sus sonrisas se clavan en lo más profundo de mi cuerpo, y es imposible sacarlas de ahí. Nunca pensé, que algo que empezó de una forma tan absurda y que era tan insignificante, pudiese convertirse en todo esto. Y no sé qué pensaré mañana. Pero hoy, estoy decidida. Porque pensar en él es lo único que hace que me sienta bien. Así que dime, "¿qué pasará si nunca vuelvo a abrazarte?" No voy a morir. Al menos no hoy. Pero yo sé, que hasta que mi corazón dicte lo contrario, él será total y absolutamente la razón por la que me despierto cada mañana con fuerzas para luchar un día más. Y después me preguntará que por qué le doy las gracias. Y yo sólo podré sonreír y tragarme todo lo que quiero decirle. Como ayer. Como hoy.
Como siempre.

17 de mayo de 2011

Ficción

Él sólo sonrió. Sonrió, porque no podía hacer nada más. Y yo sólo podía mirar su perfecta sonrisa mientras nos alejábamos. El mundo estaba dejando de tener sentido. Y no volverá a tenerlo hasta que vuelva a recibir un buenos días de tu boca. Hasta que vuelvas a mirarme a través del cristal que nos separa día a día. Nada volverá a existir hasta que vuelva a tener contacto físico contigo. Hasta que me mires a los ojos mientras me hablas. Y ojalá pudiera sentir algo más fuerte... pero tengo el corazón tan aprisionado, que no soy capaz de sentir apenas nada. Te amo, y eso es un hecho. Y ojalá, viviésemos otra situación. Y ojalá todo fuese tan fácil. Y ojalá estuvieses aquí. Y ojalá yo dejase de soñar y empezase a vivir de una vez. Y ojalá dejase de hundirme en "ojalás". Y ojalá pudiera besarla y abrazarla. Y ojalá todo, y ojalá nada. Incluso "ojalá" está dejando de tener sentido. Me voy a dormir. Me voy a dormir porque por hoy ya he tenido suficiente. Me voy a dormir... porque nada de esto es verdad.

Pero no de todos

Creo que a estas alturas es difícil que me impresione algo, y más cuando se trata de mí. Pero esto que me ha tirado al suelo esta vez era demasiado fuerte. Llámalo amor, llámalo odio, llámalo X. O simplemente, no lo llames. Aún así, me he levantado por mi propio pie. Como ayer, como hoy, y como mañana. Porque nada podrá conmigo. Nunca, jamás. Ni él, ni ella. Ni ellos. Diría "ellas", pero sólo existe una. Una que hace que no respire. O que respire demasiado. Y uno que hace que mi corazón no lata. O que lata demasiado deprisa.
Aún así, no me da miedo nada. No me da miedo pensar qué pasará ahora, ni qué pasará después. No me da miedo pensar en qué pasará cuando, irremediablemente, me toque olvidar. No me da miedo, porque sé que puedo con todo esto. Porque no es la primera vez que me pasa, y porque las cosas, situaciones y personas cambian demasiado. Y yo ya he visto demasiados cambios. Y me he cansado de gente volátil. Y me he cansado de todo. Y no quiero volver a saber nada más de nadie, porque últimamente todo es demasiado gris para mi corazón. Y no quiero volver a saber nada más de quien quiera hacerme daño. No quiero que vuelvan a intentar herirme. No quiero pensar en que puedan traicionarme, o decepcionarme. No quiero descubrir más personalidades ocultas. Quiero sinceridad. Quiero verdades. Quiero pureza. Quiero amanecer. En Marte. Porque allí todo es rojo, del color del corazón. Porque allí existe lo que yo necesito. Porque allí quería ir Mary Lou. Y ella quizás esté loca. Pero buscaba un mundo maravilloso. De hecho, venía de un mundo maravilloso. Y no sabe cómo regresar. Porque yo, soy igual que Mary Lou. Somos dos niñas encerradas en una cúpula de cristal que buscan entre los desperdicios de su locura la llave al paraíso.
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