24 de febrero de 2011

Despegando.

Dicen que me pierdo, y que a veces no me encuentro. Que divago en mis pensamientos y que nadie es capaz de saber el lugar exacto en el que estoy en cada momento. Dicen que sueño demasiado, y que ni vivo ni disfruto los minutos que atan las cuerdas de mi reloj. Dicen que estoy muerta, y que mi renacer está lejano como el cielo, e invisible como el tiempo. Dicen, dicen y dicen. Y entre tantos borbotones de incoherencias nace el demonio que dicta nuestro porvenir. "Recomponiendo renglones torcidos, es imposible muy a tu pesar". Quizá me duerma, pero mis ojos están abiertos. ¿El final? No existen los finales. Existen las pausas para coger aire. Así que aquí sólo se pueden ver comas, y algunos puntos. Pero nunca finales. Y resistiré. Claro que resistiré.
"Resistiré hasta el fin"
, decía mi maestro.

6 de febrero de 2011

Reconduciendo.

He vivido tanto preocupándome de todo estos días, que no me he parado a pensar en mí misma ni un solo segundo. No me he parado a pensar por qué al principio todo era tan fácil y ahora tan difícil. He dejado de creer en realidades futuras, y aunque no pueda dejar de soñar con nuestro aún posible futuro, hoy me importa más el presente. Necesito vivir un hoy, no un mañana que no existe. He estado tantos años inventándome mi futuro que no he disfrutado ni un solo minuto del momento que estoy viviendo. Se acabó, repito una y otra vez. Mas hay cosas que no dejan de torturar mi cabeza. Me importa demasiado lo que pienses de mí, y, ¿sabéis? Eso no es malo. Porque gracias a eso, hago las cosas bien. Aunque no vayas a estar nunca orgulloso de mí, por el simple hecho de que eso ya no importa, de que no importa nada (y que, posiblemente, no importará jamás). Aunque no vayas a sonreír al pensar en mí, no quiero decepcionarte. Quiero demostrarte al menos que no soy tan idiota como hace un año. Y que se acabaron las caretas sonrientes y las caras tristes, porque, al fin y al cabo... "Esto no es malo", ¿no?
Este blog, empezó como un proyecto de encerrar todos los recuerdos para siempre, era un proyecto feliz. Era un proyecto bonito, y lo será por siempre. Felicidad encerrada en letras que esperan ser leídas. Sonrisas encerradas en frases con ingentes cantidades de sinsentidos. Eso era "Amanecer en marte". ¿Por qué ahora tengo que convertirlo en un proyecto triste, marchito, vacío y sin vida? Jamás traicionaré mis principios, y uno de ellos era que, pasara lo que pasara, nunca iba a caer. Dan igual los recuerdos. Seré feliz, pero esta vez con ellos. Porque estos no quiero borrarlos. Estos quiero conservarlos para siempre, y no abandonarlos. Guardarlos en el hueco de mi corazón hasta que un día quieras venir a rescatarlos.

Siempre tuya,
Sadness