19 de noviembre de 2012

Desesperación

Tanto dolor acumulado durante tanto tiempo que ya no es capaz de salir al exterior. Se ha almacenado dentro de mí, esperando a que alguien venga a eliminarlo. ¿Cómo librarse de algo así sin destruírse a uno mismo? ¿Cómo librarse del rechazo y de la pena que atesora esta pequeña y débil máquina de latidos? ¿De la sensación de que nadie realmente está ahí día y noche? No... aún peor... ¿cómo exterminas el hecho de que, por mucho que te rodeen los tuyos, sigue abrumándote la soledad? Una agonía indescriptible, repitiéndose en tu corazón desde que tienes uso de razón. Agravada por horribles recuerdos de una vida destrozada, cuyos cristales nadie es capaz de recoger y recomponer. No necesito que nadie comparta esto conmigo. Solo necesito descansar para siempre de toda esta tristeza que me dificulta abrir los ojos cada amanecer. Eliminarla, y volver a la felicidad que me llenaba el espíritu y cuya existencia pareció haber terminado hace décadas, pues la veo tan lejana que ni siquiera recuerdo lo que era sonreír desde lo más profundo de la tormenta. Pesadilla o realidad. Horrible realidad que me ahoga constantemente, cada vez que pienso en ella. Olvidé cómo vivir en el preludio de un paraíso que destrocé. Abandono las alas, así como este gastado corazón, incapaz de sentir algo más. 

1 de mayo de 2012

Amar

...En silencio. Cerrando los ojos, cubiertos en lágrimas. Sonreír a la lluvia, y agachar la cabeza. Sentir el frío de la piel y la quemazón del alma. Corazón... se está tan a gusto aquí dentro... Rodeada de árboles, tumbada en el jardín de los bellos recuerdos. Abrazando vigorosamente al ángel, besando su mejilla. Cielo. Estoy en el cielo. Tener alas no es menester si puedo tomar prestadas las suyas. Déjame pasar a tu máquina de latidos. Deseo comprobar si es cierto aquello de que sus engranajes fueron oxidados por el dolor. Abrázame en el preludio de una historia que jamás existirá; destroza mi alma en fragmentos infinitos, y coge todos los que necesites. Mientras contigo me mantengas, completa me sentiré. Llena. Intacta. Perfecta. "¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla, más pura la luna brilla, y se respira mejor?" Te he tendido la mano, el brazo, mi cuerpo entero. Te tiendo cada centímetro de mi ser. Solo, llévame en tu vuelo eterno. Jusqu'à le soleil, jusqu'à les étoiles, jusqu'à l'infini. Acompáñame allí donde pueda describir con palabras lo que siento cada vez que escucho tu voz. Cada vez que leo tu pensamiento. "Cada vez que respires, cada vez que te muevas, cada lazo que rompas, cada paso que des, estaré observándote". ¿Recuerdas? Cada noche, cada día, cada minuto. Cada segundo, una vieja canción, un antiguo momento. Asaltan mi cabeza. Estrecho las comisuras de mis labios hasta donde escapa la razón, y dejo al amor estirarse. Ya no cabe en mi pecho, intenta escapar. Es por eso que a veces duele. Mi espíritu se deshace cuando mis sentimientos tratan de volar. "Cómo duele mi pobre corazón con cada paso que das" Quise escribir, y esbocé tantas palabras, que olvidé las mías. "Desde que te fuiste he estado perdido, sin dejar rastro. Sueño de noche, solo puedo ver tu cara. Miro a mi alrededor, pero no te puedo sustituir". Ahora solo espero. Tengo mi vida delante de mí, y esta vez no volverá a escabullirse entre mis manos. Es una promesa. Una promesa irrompible, una palabra inquebrantable. Una sonrisa infinita, un bombeo permanente. Un calor persistente, un dolor intermitente. Y alguien que juró algo que mantendrá el resto de su existencia.

17 de marzo de 2012

Fin

¿Para  qué? Que alguien me responda, que me conteste. Que me diga para qué voy a seguir luchando día tras día para ser feliz si tan solo es cuestión de tiempo volver a caer. No tengo fuerzas, ni sitio del que sacarlas. Me rindo. Me doy por vencida. Hace tiempo que he muerto, ¿por qué sigo prolongando algo inevitable? Ya no puedo volver a sonreír. Que me consuman el dolor y la amargura. Que me desgarren, que me hagan desaparecer. Y al final, que ocurra lo que deba ocurrir. Yo renuncio. Renuncio a vivir. Renuncio a esta vida que no para de hacerme daño cada segundo. Cada vez hay más cosas a las que he de enfrentarme, y cada vez tengo menos fuerza para afrontarlas. No puedo más. No pienso volver a mostrar lo que siento. No pienso volver a cerrar los ojos. No pienso volver a desenterrar al corazón. Que agonice el tiempo que le quede, y que muera. Que muera junto con mi alma y mi razón de ser. Viviré así todo el tiempo que sea capaz de soportar. Y que termine cuando quiera... pues ya no me importa.

28 de febrero de 2012

Soledad

No sé si me estoy engañando a mí misma o si de verdad tengo algún motivo para ser tan feliz. Una persona que siempre sabe quién es y dónde está no habla jamás (Au grand jamais) de confusiones. ¿Cuánto tiempo tengo que estar así? ¿Por qué eso aparece cada vez que me siento mal? Normal o no, es el dolor más grande que he sentido en mi vida. He perdido el juicio. Recordarlo hace que me transporte. Hace que me transporte al dolor y a las lágrimas. Al olor de la sangre. Al sabor de las hierbas. Y cuando vuelvo al presente toda la paleta de colores se ha sumido en la oscuridad. Ni siquiera encuentro el negro al cerrar los ojos. Yo soñaba con un jardín de dimensiones inimaginables y un ángel de enormes alas blancas acariciando mi pelo. Mi obsesión con los ángeles es algo que no tiene cabida en este mundo. Pasado, ¿por qué me atormentas? Tengo miedo. No quiero volver a odiarme. Siento que nadie entiende cómo estoy. Que lo que en el interior de mi corazón yace es demasiado grande y complejo para el resto. Si amo hasta no ser capaz de sentir nada más, ¿por qué no se aprecia todo lo que quisiera? ¿Acaso no lo grito y lo expreso con todas mis fuerzas? Y si usar todas mis fuerzas no sirve de nada... ¿soy débil? Si soy débil, ¿qué he estado haciendo todo este tiempo? ¿A qué he estado jugando? Dejadme sola. ¿Por qué nadie entiende el dolor que sentía en diciembre? Prometo que no es algo descriptible. ¿Nadie sintió el fuego a través de mí? Hielo y fuego luchando por conquistar un yermo corazón, ¿y no fueron capaces de verlo? Soñar con ángeles y olvidar las pesadillas. Volver a la vida.
...¿y ya no soy la persona más importante de nadie? 

29 de enero de 2012

Renacer

Siento el tacto de mis pantalones. Siento que es invierno, y siento su frío. Todos mis sentidos, destrozados por los golpes, han renacido con más fuerza que nunca, permitiéndome ver, una vez más, la belleza de todo lo que me rodea. Hacía tiempo que no sentía que una persona era capaz de hacerme amar la vida con tantísima fuerza tan solo con unos minutos. ¿Rendirme? ¿Después de todo lo que he sufrido para llegar hasta aquí? Jamás. Nada va a consumirme nunca. Vuelvo a ser fuerte. Vuelvo a sentir. Poseo la mayor ilusión del mundo lista para ser volcada en todos y cada uno de mis planes. Desde aquí le doy las gracias a ella, por hacerme revivir. Las gracias más enormes y sinceras que recibirá jamás, ya que nadie en este mundo puede estar tan agradecido como yo, y nadie en este mundo puede deberle tanto a una persona, sean cuales sean las circunstancias. Soy feliz. Mi cuerpo tiembla de felicidad. Es la sensación más maravillosa que he sentido en toda  mi vida. Me he sentido así tan pocas veces, que volver a recuperar todo esto es el mayor regalo que podría haberme sido ofrecido. Y al diablo con el resto. Me quedo con la euforia y con la esperanza de volver a repetir algo tan maravilloso como fue poder ver a la persona más importante de mi vida. No volveré a ser marioneta de nadie, ni volveré a soportar indirectas vejaciones que ataquen directamente a mi corazón. Se acabó. Ha terminado todo el dolor, y ahora es cuando empieza mi libertad. Ahora es cuando empiezo a vivir. Y haga el frío que haga allí fuera nunca dejaré de volar, pues el calor de mi alma nunca congelará mis alas.

27 de enero de 2012

Socorro

Parece como si mi alma y mi corazón fueran juguetes que todos usan y rompen. ¿Es que no eres capaz de ver que me haces daño? No soy ninguna marioneta, ¿por qué me utilizas? ¿Por qué me destrozas en mil pedazos día tras día? He perdido la esperanza. He perdido las ganas de vivir. He perdido la ilusión por seguir adelante. Estoy aquí, y no porque nadie me lo haya pedido. Me dan igual las súplicas. ¿Verdad? A veces me confundes tanto que la sinceridad se desvanece constantemente, cada vez que me preguntas que qué tal estoy. Yo también necesito apoyo. Yo también necesito escuchar que lo que hago está bien. Y no necesito escucharlo solo cuando soy infeliz. Todo esto me está destruyendo, y no tengo el valor suficiente para afrontarlo. Tanto mi propia vida como mis propias decisiones están acabando conmigo. Y esta situación de angustia se produce con más frecuencia cada vez. Todo lo que llevo encima está empezando a pesar demasiado. Y pienso que, tal vez, haya llegado el momento de rendirse por tiempo indefinido...
Sálvame, por favor. Sálvame, porque eres la única persona que puede hacerlo ahora mismo...