29 de enero de 2012

Renacer

Siento el tacto de mis pantalones. Siento que es invierno, y siento su frío. Todos mis sentidos, destrozados por los golpes, han renacido con más fuerza que nunca, permitiéndome ver, una vez más, la belleza de todo lo que me rodea. Hacía tiempo que no sentía que una persona era capaz de hacerme amar la vida con tantísima fuerza tan solo con unos minutos. ¿Rendirme? ¿Después de todo lo que he sufrido para llegar hasta aquí? Jamás. Nada va a consumirme nunca. Vuelvo a ser fuerte. Vuelvo a sentir. Poseo la mayor ilusión del mundo lista para ser volcada en todos y cada uno de mis planes. Desde aquí le doy las gracias a ella, por hacerme revivir. Las gracias más enormes y sinceras que recibirá jamás, ya que nadie en este mundo puede estar tan agradecido como yo, y nadie en este mundo puede deberle tanto a una persona, sean cuales sean las circunstancias. Soy feliz. Mi cuerpo tiembla de felicidad. Es la sensación más maravillosa que he sentido en toda  mi vida. Me he sentido así tan pocas veces, que volver a recuperar todo esto es el mayor regalo que podría haberme sido ofrecido. Y al diablo con el resto. Me quedo con la euforia y con la esperanza de volver a repetir algo tan maravilloso como fue poder ver a la persona más importante de mi vida. No volveré a ser marioneta de nadie, ni volveré a soportar indirectas vejaciones que ataquen directamente a mi corazón. Se acabó. Ha terminado todo el dolor, y ahora es cuando empieza mi libertad. Ahora es cuando empiezo a vivir. Y haga el frío que haga allí fuera nunca dejaré de volar, pues el calor de mi alma nunca congelará mis alas.

27 de enero de 2012

Socorro

Parece como si mi alma y mi corazón fueran juguetes que todos usan y rompen. ¿Es que no eres capaz de ver que me haces daño? No soy ninguna marioneta, ¿por qué me utilizas? ¿Por qué me destrozas en mil pedazos día tras día? He perdido la esperanza. He perdido las ganas de vivir. He perdido la ilusión por seguir adelante. Estoy aquí, y no porque nadie me lo haya pedido. Me dan igual las súplicas. ¿Verdad? A veces me confundes tanto que la sinceridad se desvanece constantemente, cada vez que me preguntas que qué tal estoy. Yo también necesito apoyo. Yo también necesito escuchar que lo que hago está bien. Y no necesito escucharlo solo cuando soy infeliz. Todo esto me está destruyendo, y no tengo el valor suficiente para afrontarlo. Tanto mi propia vida como mis propias decisiones están acabando conmigo. Y esta situación de angustia se produce con más frecuencia cada vez. Todo lo que llevo encima está empezando a pesar demasiado. Y pienso que, tal vez, haya llegado el momento de rendirse por tiempo indefinido...
Sálvame, por favor. Sálvame, porque eres la única persona que puede hacerlo ahora mismo...