26 de enero de 2011

Veintisiete horas más tarde

Y me gusta sentir que te amo. Me gusta sentir esa opresión en el estómago y esos nervios de no saber qué hacer o qué decir. Me gusta ver mis manos temblar, y notar cómo mi corazón quiere salir del pecho. Me gusta porque hace que me sienta viva, aunque duela muchísimo. Aunque quiera acabar con todo, irme corriendo y saltar a tus brazos. Todo a la vez. Aunque quiera perder la sonrisa para siempre y gritar eternamente. Porque sé que estas cadenas son lo que me hace libre, y la paradoja en un mundo donde la ilusión ha sido cercenada es tan reconfortante como necesaria. Así que desde aquí, clavando las rodillas en el frío y mojado suelo te ruego que llenes mi vida de paradojas. Que tiñas mi corazón de azul, y que plantes mil ilusiones en él... de nuevo. Te imploro con los ojos ensangrentados de amargura que borres para siempre el gris de mi vida y de mi mente. Que vuelvas, y que llenes de color un lienzo que la tristeza ha tornado negro con el paso de los años.
Es invierno también en el infierno... y me estoy helando aquí abajo.

22 de enero de 2011

Y otra vez

La sensación de que nadie me ama, la sensación de que nadie va a amarme por muy maravillosa que sea, que lo soy. Necesito amor. Necesito querer, y tener una sonrisa por la que luchar, una sonrisa que conseguir. Necesito la inspiración de un corazón que arde latiendo con fuerza una sangre que hierve. Necesito la intensidad de una mirada que dice "soy feliz". Necesito tu calor, y tus brazos en enero. Que hace frío ahora... y no sé con qué abrigarme. Y es que, con los dedos congelados me estoy quemando por dentro. Mi castillo sigue derrumbándose. Y los soldados de mi corazón ya no pueden luchar más por ti. Siento que he llegado al final, y que voy a dejar que todo fluya mientras sigo esperando que aparezcas por casualidad, en cualquier parte.
Mientras sueño con estar en el lugar adecuado en el momento justo.

19 de enero de 2011

Adelante

Intentando ver que todo está bien ahora, a veces no puedes evitar recordar lo que eras antes. Y sentirte extraño, como el agua dulce que cae al mar y se pregunta "¿Qué hago aquí?". Dejar de vivir un momento, y verte a ti en medio de un montón de personas que caminan sin rumbo en todas las direcciones, ¿y hacia dónde camino yo? Mi veleta ha menguado a norte y sur. El sur ha sido bloqueado por un montón de rocas, y ya no puedo retroceder sobre mis pasos. Recuerdo el principio del camino, recuerdo los olores, y recuerdo ese sentimiento. Recuerdo que nunca me había sentido así. Y recuerdo toda la tormenta, "porque esta noche será la noche en la que me enamore de ti". Y aunque no me quede nada, seguiré creciendo hasta convertirme en lo que quiero ser. No importa lo que duela, y no importa lo que tenga que sacrificar si consigo cumplir mi único deseo en la vida. Volveré a proteger mi corazón contra la enfermedad de tu sonrisa, y le pondré doble armazón para que no pueda entrar dentro tu mirada. Ya he olvidado los rizos y los diez de agosto. Y ahora no quiero olvidar los ojos que una vez fueron capaces de atravesar todo mi cuerpo y fundir mi alma. Ahora quiero vivir y esperar a que tus brazos vuelvan a rodearme durante el resto de mi existencia. Ya no volverán a existir días grises en mi vida. Aunque me sienta exactamente igual que hace unos años, esto es completamente distinto. Lo sé porque yo soy distinta. Porque tú eres distinto. Porque nuestra historia es distinta. Y porque, sin ti, ahora todo es distinto.