1 de mayo de 2012

Amar

...En silencio. Cerrando los ojos, cubiertos en lágrimas. Sonreír a la lluvia, y agachar la cabeza. Sentir el frío de la piel y la quemazón del alma. Corazón... se está tan a gusto aquí dentro... Rodeada de árboles, tumbada en el jardín de los bellos recuerdos. Abrazando vigorosamente al ángel, besando su mejilla. Cielo. Estoy en el cielo. Tener alas no es menester si puedo tomar prestadas las suyas. Déjame pasar a tu máquina de latidos. Deseo comprobar si es cierto aquello de que sus engranajes fueron oxidados por el dolor. Abrázame en el preludio de una historia que jamás existirá; destroza mi alma en fragmentos infinitos, y coge todos los que necesites. Mientras contigo me mantengas, completa me sentiré. Llena. Intacta. Perfecta. "¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla, más pura la luna brilla, y se respira mejor?" Te he tendido la mano, el brazo, mi cuerpo entero. Te tiendo cada centímetro de mi ser. Solo, llévame en tu vuelo eterno. Jusqu'à le soleil, jusqu'à les étoiles, jusqu'à l'infini. Acompáñame allí donde pueda describir con palabras lo que siento cada vez que escucho tu voz. Cada vez que leo tu pensamiento. "Cada vez que respires, cada vez que te muevas, cada lazo que rompas, cada paso que des, estaré observándote". ¿Recuerdas? Cada noche, cada día, cada minuto. Cada segundo, una vieja canción, un antiguo momento. Asaltan mi cabeza. Estrecho las comisuras de mis labios hasta donde escapa la razón, y dejo al amor estirarse. Ya no cabe en mi pecho, intenta escapar. Es por eso que a veces duele. Mi espíritu se deshace cuando mis sentimientos tratan de volar. "Cómo duele mi pobre corazón con cada paso que das" Quise escribir, y esbocé tantas palabras, que olvidé las mías. "Desde que te fuiste he estado perdido, sin dejar rastro. Sueño de noche, solo puedo ver tu cara. Miro a mi alrededor, pero no te puedo sustituir". Ahora solo espero. Tengo mi vida delante de mí, y esta vez no volverá a escabullirse entre mis manos. Es una promesa. Una promesa irrompible, una palabra inquebrantable. Una sonrisa infinita, un bombeo permanente. Un calor persistente, un dolor intermitente. Y alguien que juró algo que mantendrá el resto de su existencia.