21 de junio de 2011

Posesión

Intento luchar contra los celos, pero no puedo más. Son superiores a mí. Sé que no tienen ningún sentido, que no debería sentirme así, pero no puedo evitarlo. Me están ahogando, me están tirando al suelo y están drenando mi fuerza. Y ahora pensar que todo lo que he solucionado puede volverse otra vez contra mí no me deja descansar. Quiero escapar. Soy celosa. Soy MUY celosa. Soy extremadamente celosa y extremadamente posesiva. Prometo que mucho más de lo que nadie pueda imaginar. He llegado a tener celos de mí misma. Estoy loca, y no me avergüenza decirlo. No me molesta ser así. Me encanta, porque es parte de lo que soy. Pero no siempre es tan divertido...

13 de junio de 2011

Contra mí

Como sigas así voy a perder la cabeza. Porque mi corazón está empezando a despegarse de mi pecho, y comienza a volar fuerte y seguro de sí mismo contra ti. Y tú, ¿qué harás con un corazón desgastado sino devolverlo sutilmente? El destino nos ha cruzado. El destino decidió un día que yo debía conocer tu sonrisa. Y entonces, desarrolló nuestras vidas a su antojo hasta meternos a los dos en un callejón sin salida, conmigo en dirección contraria, y dispuestos a estrellarnos.
El hecho de chocar estaría bastante claro si tú dejases de jugar al tira y afloja con mis sentimientos. Si tú no jugases a esquivar y atraer. Entonces todo sería cristalino, y nuestros caminos chocarían como quizá fue predestinado. Explícame por qué te empeñas en alejarte si siempre vuelves a por más. Si siempre sonríes. Tú no conoces mi locura. Tú no tienes ni idea de todo lo que yo sería capaz de hacer o de inventar. Porque tú sólo sabes lo que ves, y aunque lo agradezco, a veces desearía que me atravesases los ojos y mirases en lo más profundo de mi alma. ¿Puedes imaginarte lo que serías capaz de ver? Acaso... ¿puedes imaginar todo el fuego que arde? ¿Puedes imaginar cómo hierve la sangre cuando se encuentra en el interior del mismo infierno? ¿Puedes imaginar... lo que siente un corazón sólo con ver tus ojos? Imagínalo. Imagínalo y chócate. Vamos, estréllate. Porque esta vez, quiero ser yo quien te salve... de mí misma.

7 de junio de 2011

Te quiero.

Me da igual lo egoísta que suene. Pero yo no quiero esto. Todo es exactamente igual. La misma historia con distintos protagonistas. Me dan igual las circunstancias, yo no quiero distancia. Hoy me han dicho que me tomo las cosas demasiado a pecho, y que soy muy... ¿sentimental? Me han dicho que no llore. Me han pedido por favor que no llore más. Me han repetido lo mismo una y otra vez. Incluso se han reído. Y a mí me faltaba el oxígeno. Otra vez. Otra vez sentía esa horrible sensación de ahogo. Otra vez sentía cómo el dolor y los recuerdos oprimían mi pecho y dejaban sin vida a mi corazón. Me dolía —y me duele— tanto... Me encanta querer, amar, apreciar, adorar... llámalo como quieras. Pero no me encanta llorar. No me encanta estar mal. No me encanta ver cómo todo se va, poco a poco. Si sólo fuesen ellos, no dolería tanto. Y aunque sí es verdad que la pérdida de ellos me duele como nada puede dolerme en este mundo, habría podido soportarlo si estuviésemos ubicados en otra situación. "Quiero escapar, quiero salir, quiero reunirme junto a ti. No aguanto más la oscuridad, me falta el aire al respirar (...) No tengo ganas de imaginar que ha llegado mi final"