13 de junio de 2011

Contra mí

Como sigas así voy a perder la cabeza. Porque mi corazón está empezando a despegarse de mi pecho, y comienza a volar fuerte y seguro de sí mismo contra ti. Y tú, ¿qué harás con un corazón desgastado sino devolverlo sutilmente? El destino nos ha cruzado. El destino decidió un día que yo debía conocer tu sonrisa. Y entonces, desarrolló nuestras vidas a su antojo hasta meternos a los dos en un callejón sin salida, conmigo en dirección contraria, y dispuestos a estrellarnos.
El hecho de chocar estaría bastante claro si tú dejases de jugar al tira y afloja con mis sentimientos. Si tú no jugases a esquivar y atraer. Entonces todo sería cristalino, y nuestros caminos chocarían como quizá fue predestinado. Explícame por qué te empeñas en alejarte si siempre vuelves a por más. Si siempre sonríes. Tú no conoces mi locura. Tú no tienes ni idea de todo lo que yo sería capaz de hacer o de inventar. Porque tú sólo sabes lo que ves, y aunque lo agradezco, a veces desearía que me atravesases los ojos y mirases en lo más profundo de mi alma. ¿Puedes imaginarte lo que serías capaz de ver? Acaso... ¿puedes imaginar todo el fuego que arde? ¿Puedes imaginar cómo hierve la sangre cuando se encuentra en el interior del mismo infierno? ¿Puedes imaginar... lo que siente un corazón sólo con ver tus ojos? Imagínalo. Imagínalo y chócate. Vamos, estréllate. Porque esta vez, quiero ser yo quien te salve... de mí misma.

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