21 de diciembre de 2011

So happy together

-¿Duele?
-¿Que si duele?... -dijo mientras se vendaba el corazón con lágrimas.

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Recupérate. Recupérate. Recupérate. No puedo más. Tengo que empezar de cero. Otra vez. Otra vez a buscar un refugio, otra vez a crecer sola. Otra vez. Otra vez a recoger mi corazón, que está esparcido por todas las etapas de mi vida. Te quiero. Te quiero, y gracias. Aunque haya sido la única solución. Aunque no quedara ya nada a lo que agarrarse, porque ya estaba todo roto. Aunque haya vuelto a romperlo todo... A veces me parece imposible ser feliz. Te dije que no iba a estar toda mi vida lamentándome por esto. Y lo intento. Pero la mayoría de las veces no estoy segura. No puedo estar sin ti. No otra vez. Tengo frío... otra vez. Duele más que la primera vez. Duele mil veces más. ¿Cómo puedes pedirme que viva, si ni siquiera tengo fuerzas para sobrevivir? Esperé medio año. Medio año... hasta aquel día. Y era la persona más feliz del mundo. Y ahora me miro al espejo y me pregunto cómo puede existir alguien tan idiota. No me siento capaz de nada. Sólo quiero dormir, y despertarme cuando vuelvas a abrazarme y a pedirme que no me vaya nunca.
Feliz Navidad, mi ángel. Yo ya no puedo ser feliz. Pero ahora tú puedes serlo siempre. Te amo. Más que nunca. Y no podré ni querré acabar con ello.

21 de junio de 2011

Posesión

Intento luchar contra los celos, pero no puedo más. Son superiores a mí. Sé que no tienen ningún sentido, que no debería sentirme así, pero no puedo evitarlo. Me están ahogando, me están tirando al suelo y están drenando mi fuerza. Y ahora pensar que todo lo que he solucionado puede volverse otra vez contra mí no me deja descansar. Quiero escapar. Soy celosa. Soy MUY celosa. Soy extremadamente celosa y extremadamente posesiva. Prometo que mucho más de lo que nadie pueda imaginar. He llegado a tener celos de mí misma. Estoy loca, y no me avergüenza decirlo. No me molesta ser así. Me encanta, porque es parte de lo que soy. Pero no siempre es tan divertido...

13 de junio de 2011

Contra mí

Como sigas así voy a perder la cabeza. Porque mi corazón está empezando a despegarse de mi pecho, y comienza a volar fuerte y seguro de sí mismo contra ti. Y tú, ¿qué harás con un corazón desgastado sino devolverlo sutilmente? El destino nos ha cruzado. El destino decidió un día que yo debía conocer tu sonrisa. Y entonces, desarrolló nuestras vidas a su antojo hasta meternos a los dos en un callejón sin salida, conmigo en dirección contraria, y dispuestos a estrellarnos.
El hecho de chocar estaría bastante claro si tú dejases de jugar al tira y afloja con mis sentimientos. Si tú no jugases a esquivar y atraer. Entonces todo sería cristalino, y nuestros caminos chocarían como quizá fue predestinado. Explícame por qué te empeñas en alejarte si siempre vuelves a por más. Si siempre sonríes. Tú no conoces mi locura. Tú no tienes ni idea de todo lo que yo sería capaz de hacer o de inventar. Porque tú sólo sabes lo que ves, y aunque lo agradezco, a veces desearía que me atravesases los ojos y mirases en lo más profundo de mi alma. ¿Puedes imaginarte lo que serías capaz de ver? Acaso... ¿puedes imaginar todo el fuego que arde? ¿Puedes imaginar cómo hierve la sangre cuando se encuentra en el interior del mismo infierno? ¿Puedes imaginar... lo que siente un corazón sólo con ver tus ojos? Imagínalo. Imagínalo y chócate. Vamos, estréllate. Porque esta vez, quiero ser yo quien te salve... de mí misma.

7 de junio de 2011

Te quiero.

Me da igual lo egoísta que suene. Pero yo no quiero esto. Todo es exactamente igual. La misma historia con distintos protagonistas. Me dan igual las circunstancias, yo no quiero distancia. Hoy me han dicho que me tomo las cosas demasiado a pecho, y que soy muy... ¿sentimental? Me han dicho que no llore. Me han pedido por favor que no llore más. Me han repetido lo mismo una y otra vez. Incluso se han reído. Y a mí me faltaba el oxígeno. Otra vez. Otra vez sentía esa horrible sensación de ahogo. Otra vez sentía cómo el dolor y los recuerdos oprimían mi pecho y dejaban sin vida a mi corazón. Me dolía —y me duele— tanto... Me encanta querer, amar, apreciar, adorar... llámalo como quieras. Pero no me encanta llorar. No me encanta estar mal. No me encanta ver cómo todo se va, poco a poco. Si sólo fuesen ellos, no dolería tanto. Y aunque sí es verdad que la pérdida de ellos me duele como nada puede dolerme en este mundo, habría podido soportarlo si estuviésemos ubicados en otra situación. "Quiero escapar, quiero salir, quiero reunirme junto a ti. No aguanto más la oscuridad, me falta el aire al respirar (...) No tengo ganas de imaginar que ha llegado mi final"

30 de mayo de 2011

Ni por qué, ni cuándo, ni cómo

Se cae, se rompe, se raja. Mi corazón. Mi vida. Mi todo. Ahora sí que me siento realmente mal. Era feliz porque aunque todo yacía en el suelo, la columna que sujetaba toda mi vida seguía en pie, fuerte, resistiendo cualquier golpe o impacto, y daba igual de dónde viniera. Y ahora... ¿dónde estás? Después de tanto tiempo sujetándome... ¿por qué me abandonas? Quiero que vuelvas y que me prometas que volveré a volar. Porque sin ti no puedo, y mentí si alguna vez dije que era capaz de seguir adelante sin tu compañía. "Y mis pulmones se hielan sin saber que ha llegado el día de separar la razón del corazón, de no pensar qué voy a hacer sin ti, quiero borrar de mí los recuerdos, quiero cerrar esta herida y volar". Me duele. Me duele tantísimo que ya no deseo seguir adelante. Me duele tantísimo que ya nada puede hacerme sonreír. Porque me estoy ahogando. Me estoy quebrando, rompiendo en mil pedazos. Me estoy muriendo. Ya nada hace que sienta nervios o ilusión. En cambio y para colmo, todo me da ganas de llorar. Porque todo está demasiado vacío, y cada día lo está más. No me importa quedarme sola... pero no quiero vivir sin sentir nada. Necesito sentirme viva, necesito sentir que me quieren. ¿Tienes idea de lo que siento cuando alguien me saluda con una sonrisa? Con una de esas sonrisas que se te clavan en el alma. Con una de esas sonrisas que yo siempre tengo para ti... y que quizás nunca más quieras volver a coger. ¿Qué está pasando? Y, lo más importante, ¿por qué? ¿Por qué no puedo desear y tener algo tan sencillo? ¿Por qué me cuesta tanto? Creo que hoy no sé ni quién soy ni qué hago aquí. Ni quiénes somos, ni qué hacemos aquí. Ni por qué, ni cuándo, ni cómo... "Sé que no te volveré a ver, aunque pase el tiempo y el cielo cambie el color de tu piel".

23 de mayo de 2011

Obsesión

Y de verdad que lo siento, pero es que no puedo más. Y a lo mejor, cuando vuelva a tener fuerzas para luchar sea demasiado tarde. Pero me da igual. Me da igual, porque mi espíritu es joven, y volaré mil veces más antes de poder siquiera rozar el suelo. ¿No ves lo que me duele todo esto? ¿No ves que ya no puedo contener más lágrimas? Me duele todo, porque todo sigue haciéndome daño. No sé si estoy sensible o si realmente toda la fuerza que creía tener nunca ha existido. Me siento débil. Apagada. Marchita. Y si yo no puedo estar mal, entonces explícame por qué no dejo de llorar. Lo siento, pero yo no puedo soportar esto. Me está dejando sin fuerzas, y no puedo permitir eso. No voy a caerme, no puedo permitir flaquear. No cuando he llegado hasta aquí. Me apoyaré en esa persona. En su pelo maravilloso. En su cara perfecta. En su boca. En sus ojos. En sus manos. Me apoyaré en él sin que lo sepa, y será él quien que me haga reír y quien me haga llorar. Y sé que así estaré bien, porque su sonrisa sigue siendo la más espectacular del mundo, y su voz sigue siendo la perfecta sinfonía que relaja mis oídos y eriza todo el vello de mi cuerpo.

18 de mayo de 2011

La heroína y yo

Cosas que hacer. Tengo un montón de cosas por hacer. Pero no puedo concentrarme en nada últimamente. No puedo, porque sólo pienso en una cosa. Y sinceramente, creo que "estos sentimientos no pueden estar bien", pero no hay nada que pueda hacer yo ahora. Ahora empiezo a sentir. Y aunque no sea el sentimiento más adecuado, me encanta. Porque es el sentimiento que más me gusta. Me duele el estómago de los nervios, y siento cómo mi corazón late más y más rápido cada hora, o cuando se acerca la hora de verle. Empieza a no ser sano, y me encanta. Me encanta todo esto. Me encanta sentir que me estoy volviendo loca. Me encanta reírme sin ningún motivo. Y aunque todo esto hace que me identifique demasiado con algunas canciones, yo no quiero dejarlo, porque ahora es mi heroína, y no soy capaz de deshacerme de él. Así que ahora, "préstame tu coraje para levantarme y luchar", y háblame de príncipes azules. Y da igual, ya que "de todos modos pronto volverás, porque hemos estado esperando por ti", y ahora no importa la hora que sea, si sé que cuando me despierte, él volverá a estar ahí. Le amo. Pero no le necesito, porque él está bien, y eso para mí es más que suficiente. Sólo le pido a Dios que le cuide cuando yo no esté aquí para hacerlo. Cuando yo no esté aquí para vigilarle. O, más bien, cuando él no esté. Porque él desaparecerá de mi vida mucho antes de que yo desaparezca de la suya. Y por supuesto, hablo en un sentido físico, porque en el terreno del corazón, él nunca desaparecerá de mi ser, y todo por la sencilla razón de que el amor es demasiado fuerte para desaparecer, y porque él ya no puede devolverme mi alma. Así que sólo quiero que se cuide. Y que nunca deje de sonreír. Porque su sonrisa es una de las más preciosas que he visto en esta vida. Porque él sonríe con un corazón que no le cabe en el pecho. Y porque sus sonrisas se clavan en lo más profundo de mi cuerpo, y es imposible sacarlas de ahí. Nunca pensé, que algo que empezó de una forma tan absurda y que era tan insignificante, pudiese convertirse en todo esto. Y no sé qué pensaré mañana. Pero hoy, estoy decidida. Porque pensar en él es lo único que hace que me sienta bien. Así que dime, "¿qué pasará si nunca vuelvo a abrazarte?" No voy a morir. Al menos no hoy. Pero yo sé, que hasta que mi corazón dicte lo contrario, él será total y absolutamente la razón por la que me despierto cada mañana con fuerzas para luchar un día más. Y después me preguntará que por qué le doy las gracias. Y yo sólo podré sonreír y tragarme todo lo que quiero decirle. Como ayer. Como hoy.
Como siempre.

17 de mayo de 2011

Ficción

Él sólo sonrió. Sonrió, porque no podía hacer nada más. Y yo sólo podía mirar su perfecta sonrisa mientras nos alejábamos. El mundo estaba dejando de tener sentido. Y no volverá a tenerlo hasta que vuelva a recibir un buenos días de tu boca. Hasta que vuelvas a mirarme a través del cristal que nos separa día a día. Nada volverá a existir hasta que vuelva a tener contacto físico contigo. Hasta que me mires a los ojos mientras me hablas. Y ojalá pudiera sentir algo más fuerte... pero tengo el corazón tan aprisionado, que no soy capaz de sentir apenas nada. Te amo, y eso es un hecho. Y ojalá, viviésemos otra situación. Y ojalá todo fuese tan fácil. Y ojalá estuvieses aquí. Y ojalá yo dejase de soñar y empezase a vivir de una vez. Y ojalá dejase de hundirme en "ojalás". Y ojalá pudiera besarla y abrazarla. Y ojalá todo, y ojalá nada. Incluso "ojalá" está dejando de tener sentido. Me voy a dormir. Me voy a dormir porque por hoy ya he tenido suficiente. Me voy a dormir... porque nada de esto es verdad.

Pero no de todos

Creo que a estas alturas es difícil que me impresione algo, y más cuando se trata de mí. Pero esto que me ha tirado al suelo esta vez era demasiado fuerte. Llámalo amor, llámalo odio, llámalo X. O simplemente, no lo llames. Aún así, me he levantado por mi propio pie. Como ayer, como hoy, y como mañana. Porque nada podrá conmigo. Nunca, jamás. Ni él, ni ella. Ni ellos. Diría "ellas", pero sólo existe una. Una que hace que no respire. O que respire demasiado. Y uno que hace que mi corazón no lata. O que lata demasiado deprisa.
Aún así, no me da miedo nada. No me da miedo pensar qué pasará ahora, ni qué pasará después. No me da miedo pensar en qué pasará cuando, irremediablemente, me toque olvidar. No me da miedo, porque sé que puedo con todo esto. Porque no es la primera vez que me pasa, y porque las cosas, situaciones y personas cambian demasiado. Y yo ya he visto demasiados cambios. Y me he cansado de gente volátil. Y me he cansado de todo. Y no quiero volver a saber nada más de nadie, porque últimamente todo es demasiado gris para mi corazón. Y no quiero volver a saber nada más de quien quiera hacerme daño. No quiero que vuelvan a intentar herirme. No quiero pensar en que puedan traicionarme, o decepcionarme. No quiero descubrir más personalidades ocultas. Quiero sinceridad. Quiero verdades. Quiero pureza. Quiero amanecer. En Marte. Porque allí todo es rojo, del color del corazón. Porque allí existe lo que yo necesito. Porque allí quería ir Mary Lou. Y ella quizás esté loca. Pero buscaba un mundo maravilloso. De hecho, venía de un mundo maravilloso. Y no sabe cómo regresar. Porque yo, soy igual que Mary Lou. Somos dos niñas encerradas en una cúpula de cristal que buscan entre los desperdicios de su locura la llave al paraíso.

8 de mayo de 2011

¿Por qué?

Me dejo llevar por la tristeza. Por el odio. Por la frustración. Que me arrastren. Que me lleven lejos de aquí. Muy, muy lejos. Donde no tenga nada que recordar. Donde no haya nadie a quien amar. Donde todos seamos personas normales en un mundo normal. Sácame de aquí. Sácame, porque sinceramente, yo no puedo. Yo ya no puedo salir de aquí. La muralla de mi corazón y la armadura de mi alma están tan destrozadas que no creo que pueda volver a repararlas. Ni con millones de ladrillos. Ni con toneladas de cemento. Nada serviría para hacer que las lágrimas dejasen de brotar de mis ojos en este mismo momento. Nada serviría para reparar mi alma y mi corazón, que agoniza sin remedio. ¿En quién debo de pensar ahora? ¿Qué se supone que tengo que hacer? Encuéntrame. Encuéntrame, por favor, porque estoy perdida, y yo nunca voy a ser capaz de encontrarme aquí en medio...

5 de mayo de 2011

Creciendo.

Me apetece escribir. Me apetece mucho, pero no sé qué plasmar. Tengo un montón de inspiración y no sé en qué volcarla. Tengo un montón de pensamientos que no sé cómo poner en un orden establecido. Necesito algo. Algo que me haga decir “esto merece ser plasmado”, y escribirlo en un papel. Ahora mismo, podría escribir sobre lo rápido que huye el tiempo. Tic, tac. Creo que ya escribí una vez utilizando “Tic, tac”. Posiblemente le haya dado demasiada importancia a las agujas del reloj y a la fluidez del tiempo. Tengo mucho que decir, aunque me duela la boca al hablar. Aunque me pesen los ojos. Lo cierto es que no lo estoy pasando muy bien últimamente. Digamos que… vivo días cíclicos constantemente, que consisten en despertar muerta en vida, arrancarme a mí misma una sonrisa y luchar el resto del día por mantenerla. No creo que eso sea del todo malo. Pero cansa. Cansa mucho. Y aunque nada vaya a hacerme caer, necesito un respiro. Me apoyo. En gente. Gente realmente fantástica que conozco, y que cada vez que está cerca de mí tengo unas ganas sobrenaturales de abrazar. Gente que consigue, sólo con una sonrisa y un saludo, que sea la persona más feliz del mundo. Y por eso merece la pena realmente levantarme por las mañanas. Podéis decir que estoy loca por amar constantemente y sin cesar. Yo amo la palabra “amor”, y, con ella, todas las de su familia léxica. “Amo, amar, amada, amado”. Porque eso es lo que hace que me sienta verdaderamente viva. Necesito arder por dentro, y sentir cómo se acelera mi corazón. Necesito notar cómo aumenta mi presión sanguínea. Necesito notar cómo me cuesta respirar. Y, por supuesto, necesito notar que todo lo que siento es recíproco. No puedo vivir con el corazón lleno de amor si el de los demás está vacío. Por eso soy una persona que es realmente feliz con muy, muy poco. Y ahora dime que lo que hago, que lo que siento… no está bien. No quiero hablar de la sociedad ni de personas superficiales. Tampoco quiero hablar de materialismo. Mi vida es maravillosa. Y sé que echar de menos es horrible. Y sé que me sentiré horriblemente mal. Y sé que ver cómo se acerca el final es lo peor del mundo. Y aún así, seguimos vivos, contra viento y marea, esperando a que llegue algo que sea capaz de detenernos.

1 de mayo de 2011

¿Y ahora qué?

Mientras ves como todo se derrumba, no es fácil impedir que la inercia te lleve al suelo junto al resto de personas. Pero esta vez no he hincado mis rodillas en el asfalto. Esta vez he subido más arriba, y he gritado enfadada. Porque no estoy triste. Hoy no. Hoy me rebelo contra todo y contra todos. Hoy no me apetece ser educada ni sonreír. Hoy no me apetece avisar de que llego tarde. Hoy no me apetece decir "gracias". Hoy, "puedo mantener mi cabeza fuera del agua mientras todos se ahogan en la marea", a pesar de que no me apetece nada. Ni hoy, ni ayer. Ni antes de ayer. Creo que estoy perdiendo las ganas de vivir poco a poco. Porque me estoy consumiendo. Me estoy consumiendo en odio. En amor. En esperanzas falsas. En indecisiones. En lágrimas. Pero sigo en pie, "así que fingiremos que esto está bien" hasta que ya no me queden fuerzas para gritar que quiero irme. Irme de este infierno de discusiones, y no ver nunca más las lágrimas de los que no merecen llorar. Y sé que huir no es la mejor solución, pero en este caso es la única que me queda. ¿Me explico? Yo no puedo reír si tú no ríes conmigo. Últimamente, todo hace que me sienta mal. Creo que necesito guardar mis fuerzas, porque este verano va a ser realmente duro. Sólo espero que el año que viene, algo que se ha convertido en lo que más quiero siga aquí. Bueno... lo cierto es que hay otra cosa que se ha convertido en lo que más quiero. Y espero que ella también siga aquí.

15 de abril de 2011

Cambios.

Todo ha dado un giro tan vertiginoso en apenas unas semanas, que ya casi que no reconozco mi vida antes de que apareciese todo esto. Personas. Entran de golpe y se van igual que entraron. Lágrimas. Salen, intentando apagar el fuego que está quemando mi piel. Historias. Descubiertas sin querer por personas que quieres. A veces pienso que todo seguirá de la misma forma hasta que aprenda a echar de menos con el corazón. Y entonces pienso, que qué significa realmente echar de menos. Todo se me va de las manos. Se me escurre entre los dedos. Todo arde, como la garganta que recibe una copa de bourbon a la voz de "buenos días". Me da miedo, mucho miedo. Me asusta. Quedarme sola. Fuera de toda parafernalia de sentimientos y sensaciones, yo ya estoy sola. Pero no es esta clase de soledad lo que me asusta. Me asusta que se escapen las personas por las que sonrío al despertarme. Me asusta que eso ocurra otra vez. Me asusta que vuelva a llevarme sorpresas que no esperaba. Me asusta, no tener ilusión alguna. No tener ninguna sonrisa que esbozar. Nadie a quien sonreír. Y me asusta saber que todo eso se avecina. Me asusta saber que dentro de poco, todo eso será verdad, y yo no podré hacer nada para evitarlo. Me hace llorar que eso no sea mi elección. Me hace llorar, porque siento que pierdo parte de mi vida. Espero que algún día, alguien con el corazón tan grande como yo pueda entender todo lo que siento en este momento. Todo lo que he sentido, y todo lo que sentiré. Todos los cambios. A veces son incluso agradables, mas no es gracioso tener planeado aquello que harás mañana, y que de repente te des cuenta de que ese mañana que tanto ansías no existe. Otra vez el mismo círculo, la misma espiral. Últimamente todo lo que no puedo controlar se repite una y otra vez.
Y yo odio llorar.

9 de abril de 2011

¿Causa, consecuencia?

No sé si esto ha llegado demasiado lejos. No sé qué se sabe y qué no. No sé cuál es la verdad. No me avergüenza nada aún así, ya que todo lo he elegido yo. Y todo lo he querido yo. Siento lo que quiero, siento lo que deseo. Y no tengo ningún pudor en decir que estoy completamente enamorada de una persona que... bueno. De una persona. No es una mala persona. Al contrario. A mí me parece la mejor persona del mundo. Pero... bueno, no creo que a estas alturas haya nada que objetar o que sacar a la luz. La gente piensa y dice lo que quiere. Y mientras que todos hablan y piensan, yo me escondo en un blog. Me refugio tras una pantalla. Me muestro. Claro que me muestro ante todo el mundo. Pero no se sabe quién soy yo. Mejor así. Hay cosas que no sabe absolutamente nadie. Y creo que es mejor que haya cosas de mí que sólo sepa yo. Mis verdaderos sentimientos nunca deben ver la luz. No son malos. Yo tampoco soy una mala persona. Pero no sé si alguien llegaría a entender todo esto alguna vez... A mí, desde luego, no me cuesta entenderme. Pero el resto del mundo no es yo. Yo ya he dicho que estoy completamente enamorada. Y ya he hablado mucho más de la cuenta. Son casi las 3 de la mañana, y sigo despierta escribiendo todo esto. Porque me estoy ahogando, y no sé qué está ocurriendo. Está girando todo tan rápido, que sólo puedo quedarme en medio y ver cómo todo da vueltas a mi alrededor. Veo cómo gira todo a una velocidad tan vertiginosa que incluso siento náuseas. Todos los días en cualquier momento, siento ganas de vomitar. De vomitar odio. Que alguien venga y me explique todo esto. Que alguien venga y me explique por qué me siento como una marioneta. Que alguien venga y me diga la verdad de una vez, que últimamente parece que os cuesta a todos un poco. Me da todo tanta vergüenza... y mira que te adoro, pero a veces no te entiendo. Entiendo que haya cosas a las que no sepas qué contestar. Entiendo que haya situaciones que te parezcan incómodas. Pero no entiendo que dejes de hablarme. No entiendo que pases de mí. No entiendo que no me mires. No entiendo nada. No entiendo por qué me caliento la cabeza con esto.
No entiendo por qué sigo escribi...

24 de febrero de 2011

Despegando.

Dicen que me pierdo, y que a veces no me encuentro. Que divago en mis pensamientos y que nadie es capaz de saber el lugar exacto en el que estoy en cada momento. Dicen que sueño demasiado, y que ni vivo ni disfruto los minutos que atan las cuerdas de mi reloj. Dicen que estoy muerta, y que mi renacer está lejano como el cielo, e invisible como el tiempo. Dicen, dicen y dicen. Y entre tantos borbotones de incoherencias nace el demonio que dicta nuestro porvenir. "Recomponiendo renglones torcidos, es imposible muy a tu pesar". Quizá me duerma, pero mis ojos están abiertos. ¿El final? No existen los finales. Existen las pausas para coger aire. Así que aquí sólo se pueden ver comas, y algunos puntos. Pero nunca finales. Y resistiré. Claro que resistiré.
"Resistiré hasta el fin"
, decía mi maestro.

6 de febrero de 2011

Reconduciendo.

He vivido tanto preocupándome de todo estos días, que no me he parado a pensar en mí misma ni un solo segundo. No me he parado a pensar por qué al principio todo era tan fácil y ahora tan difícil. He dejado de creer en realidades futuras, y aunque no pueda dejar de soñar con nuestro aún posible futuro, hoy me importa más el presente. Necesito vivir un hoy, no un mañana que no existe. He estado tantos años inventándome mi futuro que no he disfrutado ni un solo minuto del momento que estoy viviendo. Se acabó, repito una y otra vez. Mas hay cosas que no dejan de torturar mi cabeza. Me importa demasiado lo que pienses de mí, y, ¿sabéis? Eso no es malo. Porque gracias a eso, hago las cosas bien. Aunque no vayas a estar nunca orgulloso de mí, por el simple hecho de que eso ya no importa, de que no importa nada (y que, posiblemente, no importará jamás). Aunque no vayas a sonreír al pensar en mí, no quiero decepcionarte. Quiero demostrarte al menos que no soy tan idiota como hace un año. Y que se acabaron las caretas sonrientes y las caras tristes, porque, al fin y al cabo... "Esto no es malo", ¿no?
Este blog, empezó como un proyecto de encerrar todos los recuerdos para siempre, era un proyecto feliz. Era un proyecto bonito, y lo será por siempre. Felicidad encerrada en letras que esperan ser leídas. Sonrisas encerradas en frases con ingentes cantidades de sinsentidos. Eso era "Amanecer en marte". ¿Por qué ahora tengo que convertirlo en un proyecto triste, marchito, vacío y sin vida? Jamás traicionaré mis principios, y uno de ellos era que, pasara lo que pasara, nunca iba a caer. Dan igual los recuerdos. Seré feliz, pero esta vez con ellos. Porque estos no quiero borrarlos. Estos quiero conservarlos para siempre, y no abandonarlos. Guardarlos en el hueco de mi corazón hasta que un día quieras venir a rescatarlos.

Siempre tuya,
Sadness

26 de enero de 2011

Veintisiete horas más tarde

Y me gusta sentir que te amo. Me gusta sentir esa opresión en el estómago y esos nervios de no saber qué hacer o qué decir. Me gusta ver mis manos temblar, y notar cómo mi corazón quiere salir del pecho. Me gusta porque hace que me sienta viva, aunque duela muchísimo. Aunque quiera acabar con todo, irme corriendo y saltar a tus brazos. Todo a la vez. Aunque quiera perder la sonrisa para siempre y gritar eternamente. Porque sé que estas cadenas son lo que me hace libre, y la paradoja en un mundo donde la ilusión ha sido cercenada es tan reconfortante como necesaria. Así que desde aquí, clavando las rodillas en el frío y mojado suelo te ruego que llenes mi vida de paradojas. Que tiñas mi corazón de azul, y que plantes mil ilusiones en él... de nuevo. Te imploro con los ojos ensangrentados de amargura que borres para siempre el gris de mi vida y de mi mente. Que vuelvas, y que llenes de color un lienzo que la tristeza ha tornado negro con el paso de los años.
Es invierno también en el infierno... y me estoy helando aquí abajo.

22 de enero de 2011

Y otra vez

La sensación de que nadie me ama, la sensación de que nadie va a amarme por muy maravillosa que sea, que lo soy. Necesito amor. Necesito querer, y tener una sonrisa por la que luchar, una sonrisa que conseguir. Necesito la inspiración de un corazón que arde latiendo con fuerza una sangre que hierve. Necesito la intensidad de una mirada que dice "soy feliz". Necesito tu calor, y tus brazos en enero. Que hace frío ahora... y no sé con qué abrigarme. Y es que, con los dedos congelados me estoy quemando por dentro. Mi castillo sigue derrumbándose. Y los soldados de mi corazón ya no pueden luchar más por ti. Siento que he llegado al final, y que voy a dejar que todo fluya mientras sigo esperando que aparezcas por casualidad, en cualquier parte.
Mientras sueño con estar en el lugar adecuado en el momento justo.

19 de enero de 2011

Adelante

Intentando ver que todo está bien ahora, a veces no puedes evitar recordar lo que eras antes. Y sentirte extraño, como el agua dulce que cae al mar y se pregunta "¿Qué hago aquí?". Dejar de vivir un momento, y verte a ti en medio de un montón de personas que caminan sin rumbo en todas las direcciones, ¿y hacia dónde camino yo? Mi veleta ha menguado a norte y sur. El sur ha sido bloqueado por un montón de rocas, y ya no puedo retroceder sobre mis pasos. Recuerdo el principio del camino, recuerdo los olores, y recuerdo ese sentimiento. Recuerdo que nunca me había sentido así. Y recuerdo toda la tormenta, "porque esta noche será la noche en la que me enamore de ti". Y aunque no me quede nada, seguiré creciendo hasta convertirme en lo que quiero ser. No importa lo que duela, y no importa lo que tenga que sacrificar si consigo cumplir mi único deseo en la vida. Volveré a proteger mi corazón contra la enfermedad de tu sonrisa, y le pondré doble armazón para que no pueda entrar dentro tu mirada. Ya he olvidado los rizos y los diez de agosto. Y ahora no quiero olvidar los ojos que una vez fueron capaces de atravesar todo mi cuerpo y fundir mi alma. Ahora quiero vivir y esperar a que tus brazos vuelvan a rodearme durante el resto de mi existencia. Ya no volverán a existir días grises en mi vida. Aunque me sienta exactamente igual que hace unos años, esto es completamente distinto. Lo sé porque yo soy distinta. Porque tú eres distinto. Porque nuestra historia es distinta. Y porque, sin ti, ahora todo es distinto.