1 de mayo de 2011

¿Y ahora qué?

Mientras ves como todo se derrumba, no es fácil impedir que la inercia te lleve al suelo junto al resto de personas. Pero esta vez no he hincado mis rodillas en el asfalto. Esta vez he subido más arriba, y he gritado enfadada. Porque no estoy triste. Hoy no. Hoy me rebelo contra todo y contra todos. Hoy no me apetece ser educada ni sonreír. Hoy no me apetece avisar de que llego tarde. Hoy no me apetece decir "gracias". Hoy, "puedo mantener mi cabeza fuera del agua mientras todos se ahogan en la marea", a pesar de que no me apetece nada. Ni hoy, ni ayer. Ni antes de ayer. Creo que estoy perdiendo las ganas de vivir poco a poco. Porque me estoy consumiendo. Me estoy consumiendo en odio. En amor. En esperanzas falsas. En indecisiones. En lágrimas. Pero sigo en pie, "así que fingiremos que esto está bien" hasta que ya no me queden fuerzas para gritar que quiero irme. Irme de este infierno de discusiones, y no ver nunca más las lágrimas de los que no merecen llorar. Y sé que huir no es la mejor solución, pero en este caso es la única que me queda. ¿Me explico? Yo no puedo reír si tú no ríes conmigo. Últimamente, todo hace que me sienta mal. Creo que necesito guardar mis fuerzas, porque este verano va a ser realmente duro. Sólo espero que el año que viene, algo que se ha convertido en lo que más quiero siga aquí. Bueno... lo cierto es que hay otra cosa que se ha convertido en lo que más quiero. Y espero que ella también siga aquí.

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