30 de mayo de 2011

Ni por qué, ni cuándo, ni cómo

Se cae, se rompe, se raja. Mi corazón. Mi vida. Mi todo. Ahora sí que me siento realmente mal. Era feliz porque aunque todo yacía en el suelo, la columna que sujetaba toda mi vida seguía en pie, fuerte, resistiendo cualquier golpe o impacto, y daba igual de dónde viniera. Y ahora... ¿dónde estás? Después de tanto tiempo sujetándome... ¿por qué me abandonas? Quiero que vuelvas y que me prometas que volveré a volar. Porque sin ti no puedo, y mentí si alguna vez dije que era capaz de seguir adelante sin tu compañía. "Y mis pulmones se hielan sin saber que ha llegado el día de separar la razón del corazón, de no pensar qué voy a hacer sin ti, quiero borrar de mí los recuerdos, quiero cerrar esta herida y volar". Me duele. Me duele tantísimo que ya no deseo seguir adelante. Me duele tantísimo que ya nada puede hacerme sonreír. Porque me estoy ahogando. Me estoy quebrando, rompiendo en mil pedazos. Me estoy muriendo. Ya nada hace que sienta nervios o ilusión. En cambio y para colmo, todo me da ganas de llorar. Porque todo está demasiado vacío, y cada día lo está más. No me importa quedarme sola... pero no quiero vivir sin sentir nada. Necesito sentirme viva, necesito sentir que me quieren. ¿Tienes idea de lo que siento cuando alguien me saluda con una sonrisa? Con una de esas sonrisas que se te clavan en el alma. Con una de esas sonrisas que yo siempre tengo para ti... y que quizás nunca más quieras volver a coger. ¿Qué está pasando? Y, lo más importante, ¿por qué? ¿Por qué no puedo desear y tener algo tan sencillo? ¿Por qué me cuesta tanto? Creo que hoy no sé ni quién soy ni qué hago aquí. Ni quiénes somos, ni qué hacemos aquí. Ni por qué, ni cuándo, ni cómo... "Sé que no te volveré a ver, aunque pase el tiempo y el cielo cambie el color de tu piel".

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