17 de mayo de 2011

Ficción

Él sólo sonrió. Sonrió, porque no podía hacer nada más. Y yo sólo podía mirar su perfecta sonrisa mientras nos alejábamos. El mundo estaba dejando de tener sentido. Y no volverá a tenerlo hasta que vuelva a recibir un buenos días de tu boca. Hasta que vuelvas a mirarme a través del cristal que nos separa día a día. Nada volverá a existir hasta que vuelva a tener contacto físico contigo. Hasta que me mires a los ojos mientras me hablas. Y ojalá pudiera sentir algo más fuerte... pero tengo el corazón tan aprisionado, que no soy capaz de sentir apenas nada. Te amo, y eso es un hecho. Y ojalá, viviésemos otra situación. Y ojalá todo fuese tan fácil. Y ojalá estuvieses aquí. Y ojalá yo dejase de soñar y empezase a vivir de una vez. Y ojalá dejase de hundirme en "ojalás". Y ojalá pudiera besarla y abrazarla. Y ojalá todo, y ojalá nada. Incluso "ojalá" está dejando de tener sentido. Me voy a dormir. Me voy a dormir porque por hoy ya he tenido suficiente. Me voy a dormir... porque nada de esto es verdad.

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