Siento el tacto de mis pantalones. Siento que es invierno, y siento su frío. Todos mis sentidos, destrozados por los golpes, han renacido con más fuerza que nunca, permitiéndome ver, una vez más, la belleza de todo lo que me rodea. Hacía tiempo que no sentía que una persona era capaz de hacerme amar la vida con tantísima fuerza tan solo con unos minutos. ¿Rendirme? ¿Después de todo lo que he sufrido para llegar hasta aquí? Jamás. Nada va a consumirme nunca. Vuelvo a ser fuerte. Vuelvo a sentir. Poseo la mayor ilusión del mundo lista para ser volcada en todos y cada uno de mis planes. Desde aquí le doy las gracias a ella, por hacerme revivir. Las gracias más enormes y sinceras que recibirá jamás, ya que nadie en este mundo puede estar tan agradecido como yo, y nadie en este mundo puede deberle tanto a una persona, sean cuales sean las circunstancias. Soy feliz. Mi cuerpo tiembla de felicidad. Es la sensación más maravillosa que he sentido en toda mi vida. Me he sentido así tan pocas veces, que volver a recuperar todo esto es el mayor regalo que podría haberme sido ofrecido. Y al diablo con el resto. Me quedo con la euforia y con la esperanza de volver a repetir algo tan maravilloso como fue poder ver a la persona más importante de mi vida. No volveré a ser marioneta de nadie, ni volveré a soportar indirectas vejaciones que ataquen directamente a mi corazón. Se acabó. Ha terminado todo el dolor, y ahora es cuando empieza mi libertad. Ahora es cuando empiezo a vivir. Y haga el frío que haga allí fuera nunca dejaré de volar, pues el calor de mi alma nunca congelará mis alas.
29 de enero de 2012
27 de enero de 2012
Socorro
Parece como si mi alma y mi corazón fueran juguetes que todos usan y rompen. ¿Es que no eres capaz de ver que me haces daño? No soy ninguna marioneta, ¿por qué me utilizas? ¿Por qué me destrozas en mil pedazos día tras día? He perdido la esperanza. He perdido las ganas de vivir. He perdido la ilusión por seguir adelante. Estoy aquí, y no porque nadie me lo haya pedido. Me dan igual las súplicas. ¿Verdad? A veces me confundes tanto que la sinceridad se desvanece constantemente, cada vez que me preguntas que qué tal estoy. Yo también necesito apoyo. Yo también necesito escuchar que lo que hago está bien. Y no necesito escucharlo solo cuando soy infeliz. Todo esto me está destruyendo, y no tengo el valor suficiente para afrontarlo. Tanto mi propia vida como mis propias decisiones están acabando conmigo. Y esta situación de angustia se produce con más frecuencia cada vez. Todo lo que llevo encima está empezando a pesar demasiado. Y pienso que, tal vez, haya llegado el momento de rendirse por tiempo indefinido...
Sálvame, por favor. Sálvame, porque tú eres la única persona que puede hacerlo ahora mismo...
21 de diciembre de 2011
So happy together
-¿Duele?
-¿Que si duele?... -dijo mientras se vendaba el corazón con lágrimas.
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Recupérate. Recupérate. Recupérate. No puedo más. Tengo que empezar de cero. Otra vez. Otra vez a buscar un refugio, otra vez a crecer sola. Otra vez. Otra vez a recoger mi corazón, que está esparcido por todas las etapas de mi vida. Te quiero. Te quiero, y gracias. Aunque haya sido la única solución. Aunque no quedara ya nada a lo que agarrarse, porque ya estaba todo roto. Aunque haya vuelto a romperlo todo... A veces me parece imposible ser feliz. Te dije que no iba a estar toda mi vida lamentándome por esto. Y lo intento. Pero la mayoría de las veces no estoy segura. No puedo estar sin ti. No otra vez. Tengo frío... otra vez. Duele más que la primera vez. Duele mil veces más. ¿Cómo puedes pedirme que viva, si ni siquiera tengo fuerzas para sobrevivir? Esperé medio año. Medio año... hasta aquel día. Y era la persona más feliz del mundo. Y ahora me miro al espejo y me pregunto cómo puede existir alguien tan idiota. No me siento capaz de nada. Sólo quiero dormir, y despertarme cuando vuelvas a abrazarme y a pedirme que no me vaya nunca.
Feliz Navidad, mi ángel. Yo ya no puedo ser feliz. Pero ahora tú puedes serlo siempre. Te amo. Más que nunca. Y no podré ni querré acabar con ello.
21 de junio de 2011
Posesión
Intento luchar contra los celos, pero no puedo más. Son superiores a mí. Sé que no tienen ningún sentido, que no debería sentirme así, pero no puedo evitarlo. Me están ahogando, me están tirando al suelo y están drenando mi fuerza. Y ahora pensar que todo lo que he solucionado puede volverse otra vez contra mí no me deja descansar. Quiero escapar. Soy celosa. Soy MUY celosa. Soy extremadamente celosa y extremadamente posesiva. Prometo que mucho más de lo que nadie pueda imaginar. He llegado a tener celos de mí misma. Estoy loca, y no me avergüenza decirlo. No me molesta ser así. Me encanta, porque es parte de lo que soy. Pero no siempre es tan divertido...
13 de junio de 2011
Contra mí
Como sigas así voy a perder la cabeza. Porque mi corazón está empezando a despegarse de mi pecho, y comienza a volar fuerte y seguro de sí mismo contra ti. Y tú, ¿qué harás con un corazón desgastado sino devolverlo sutilmente? El destino nos ha cruzado. El destino decidió un día que yo debía conocer tu sonrisa. Y entonces, desarrolló nuestras vidas a su antojo hasta meternos a los dos en un callejón sin salida, conmigo en dirección contraria, y dispuestos a estrellarnos.
El hecho de chocar estaría bastante claro si tú dejases de jugar al tira y afloja con mis sentimientos. Si tú no jugases a esquivar y atraer. Entonces todo sería cristalino, y nuestros caminos chocarían como quizá fue predestinado. Explícame por qué te empeñas en alejarte si siempre vuelves a por más. Si siempre sonríes. Tú no conoces mi locura. Tú no tienes ni idea de todo lo que yo sería capaz de hacer o de inventar. Porque tú sólo sabes lo que ves, y aunque lo agradezco, a veces desearía que me atravesases los ojos y mirases en lo más profundo de mi alma. ¿Puedes imaginarte lo que serías capaz de ver? Acaso... ¿puedes imaginar todo el fuego que arde? ¿Puedes imaginar cómo hierve la sangre cuando se encuentra en el interior del mismo infierno? ¿Puedes imaginar... lo que siente un corazón sólo con ver tus ojos? Imagínalo. Imagínalo y chócate. Vamos, estréllate. Porque esta vez, quiero ser yo quien te salve... de mí misma.
7 de junio de 2011
Te quiero.
Me da igual lo egoísta que suene. Pero yo no quiero esto. Todo es exactamente igual. La misma historia con distintos protagonistas. Me dan igual las circunstancias, yo no quiero distancia. Hoy me han dicho que me tomo las cosas demasiado a pecho, y que soy muy... ¿sentimental? Me han dicho que no llore. Me han pedido por favor que no llore más. Me han repetido lo mismo una y otra vez. Incluso se han reído. Y a mí me faltaba el oxígeno. Otra vez. Otra vez sentía esa horrible sensación de ahogo. Otra vez sentía cómo el dolor y los recuerdos oprimían mi pecho y dejaban sin vida a mi corazón. Me dolía —y me duele— tanto... Me encanta querer, amar, apreciar, adorar... llámalo como quieras. Pero no me encanta llorar. No me encanta estar mal. No me encanta ver cómo todo se va, poco a poco. Si sólo fuesen ellos, no dolería tanto. Y aunque sí es verdad que la pérdida de ellos me duele como nada puede dolerme en este mundo, habría podido soportarlo si estuviésemos ubicados en otra situación. "Quiero escapar, quiero salir, quiero reunirme junto a ti. No aguanto más la oscuridad, me falta el aire al respirar (...) No tengo ganas de imaginar que ha llegado mi final"
30 de mayo de 2011
Ni por qué, ni cuándo, ni cómo
Se cae, se rompe, se raja. Mi corazón. Mi vida. Mi todo. Ahora sí que me siento realmente mal. Era feliz porque aunque todo yacía en el suelo, la columna que sujetaba toda mi vida seguía en pie, fuerte, resistiendo cualquier golpe o impacto, y daba igual de dónde viniera. Y ahora... ¿dónde estás? Después de tanto tiempo sujetándome... ¿por qué me abandonas? Quiero que vuelvas y que me prometas que volveré a volar. Porque sin ti no puedo, y mentí si alguna vez dije que era capaz de seguir adelante sin tu compañía. "Y mis pulmones se hielan sin saber que ha llegado el día de separar la razón del corazón, de no pensar qué voy a hacer sin ti, quiero borrar de mí los recuerdos, quiero cerrar esta herida y volar". Me duele. Me duele tantísimo que ya no deseo seguir adelante. Me duele tantísimo que ya nada puede hacerme sonreír. Porque me estoy ahogando. Me estoy quebrando, rompiendo en mil pedazos. Me estoy muriendo. Ya nada hace que sienta nervios o ilusión. En cambio y para colmo, todo me da ganas de llorar. Porque todo está demasiado vacío, y cada día lo está más. No me importa quedarme sola... pero no quiero vivir sin sentir nada. Necesito sentirme viva, necesito sentir que me quieren. ¿Tienes idea de lo que siento cuando alguien me saluda con una sonrisa? Con una de esas sonrisas que se te clavan en el alma. Con una de esas sonrisas que yo siempre tengo para ti... y que quizás nunca más quieras volver a coger. ¿Qué está pasando? Y, lo más importante, ¿por qué? ¿Por qué no puedo desear y tener algo tan sencillo? ¿Por qué me cuesta tanto? Creo que hoy no sé ni quién soy ni qué hago aquí. Ni quiénes somos, ni qué hacemos aquí. Ni por qué, ni cuándo, ni cómo... "Sé que no te volveré a ver, aunque pase el tiempo y el cielo cambie el color de tu piel".
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