21 de diciembre de 2011

So happy together

-¿Duele?
-¿Que si duele?... -dijo mientras se vendaba el corazón con lágrimas.

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Recupérate. Recupérate. Recupérate. No puedo más. Tengo que empezar de cero. Otra vez. Otra vez a buscar un refugio, otra vez a crecer sola. Otra vez. Otra vez a recoger mi corazón, que está esparcido por todas las etapas de mi vida. Te quiero. Te quiero, y gracias. Aunque haya sido la única solución. Aunque no quedara ya nada a lo que agarrarse, porque ya estaba todo roto. Aunque haya vuelto a romperlo todo... A veces me parece imposible ser feliz. Te dije que no iba a estar toda mi vida lamentándome por esto. Y lo intento. Pero la mayoría de las veces no estoy segura. No puedo estar sin ti. No otra vez. Tengo frío... otra vez. Duele más que la primera vez. Duele mil veces más. ¿Cómo puedes pedirme que viva, si ni siquiera tengo fuerzas para sobrevivir? Esperé medio año. Medio año... hasta aquel día. Y era la persona más feliz del mundo. Y ahora me miro al espejo y me pregunto cómo puede existir alguien tan idiota. No me siento capaz de nada. Sólo quiero dormir, y despertarme cuando vuelvas a abrazarme y a pedirme que no me vaya nunca.
Feliz Navidad, mi ángel. Yo ya no puedo ser feliz. Pero ahora tú puedes serlo siempre. Te amo. Más que nunca. Y no podré ni querré acabar con ello.

21 de junio de 2011

Posesión

Intento luchar contra los celos, pero no puedo más. Son superiores a mí. Sé que no tienen ningún sentido, que no debería sentirme así, pero no puedo evitarlo. Me están ahogando, me están tirando al suelo y están drenando mi fuerza. Y ahora pensar que todo lo que he solucionado puede volverse otra vez contra mí no me deja descansar. Quiero escapar. Soy celosa. Soy MUY celosa. Soy extremadamente celosa y extremadamente posesiva. Prometo que mucho más de lo que nadie pueda imaginar. He llegado a tener celos de mí misma. Estoy loca, y no me avergüenza decirlo. No me molesta ser así. Me encanta, porque es parte de lo que soy. Pero no siempre es tan divertido...

13 de junio de 2011

Contra mí

Como sigas así voy a perder la cabeza. Porque mi corazón está empezando a despegarse de mi pecho, y comienza a volar fuerte y seguro de sí mismo contra ti. Y tú, ¿qué harás con un corazón desgastado sino devolverlo sutilmente? El destino nos ha cruzado. El destino decidió un día que yo debía conocer tu sonrisa. Y entonces, desarrolló nuestras vidas a su antojo hasta meternos a los dos en un callejón sin salida, conmigo en dirección contraria, y dispuestos a estrellarnos.
El hecho de chocar estaría bastante claro si tú dejases de jugar al tira y afloja con mis sentimientos. Si tú no jugases a esquivar y atraer. Entonces todo sería cristalino, y nuestros caminos chocarían como quizá fue predestinado. Explícame por qué te empeñas en alejarte si siempre vuelves a por más. Si siempre sonríes. Tú no conoces mi locura. Tú no tienes ni idea de todo lo que yo sería capaz de hacer o de inventar. Porque tú sólo sabes lo que ves, y aunque lo agradezco, a veces desearía que me atravesases los ojos y mirases en lo más profundo de mi alma. ¿Puedes imaginarte lo que serías capaz de ver? Acaso... ¿puedes imaginar todo el fuego que arde? ¿Puedes imaginar cómo hierve la sangre cuando se encuentra en el interior del mismo infierno? ¿Puedes imaginar... lo que siente un corazón sólo con ver tus ojos? Imagínalo. Imagínalo y chócate. Vamos, estréllate. Porque esta vez, quiero ser yo quien te salve... de mí misma.

7 de junio de 2011

Te quiero.

Me da igual lo egoísta que suene. Pero yo no quiero esto. Todo es exactamente igual. La misma historia con distintos protagonistas. Me dan igual las circunstancias, yo no quiero distancia. Hoy me han dicho que me tomo las cosas demasiado a pecho, y que soy muy... ¿sentimental? Me han dicho que no llore. Me han pedido por favor que no llore más. Me han repetido lo mismo una y otra vez. Incluso se han reído. Y a mí me faltaba el oxígeno. Otra vez. Otra vez sentía esa horrible sensación de ahogo. Otra vez sentía cómo el dolor y los recuerdos oprimían mi pecho y dejaban sin vida a mi corazón. Me dolía —y me duele— tanto... Me encanta querer, amar, apreciar, adorar... llámalo como quieras. Pero no me encanta llorar. No me encanta estar mal. No me encanta ver cómo todo se va, poco a poco. Si sólo fuesen ellos, no dolería tanto. Y aunque sí es verdad que la pérdida de ellos me duele como nada puede dolerme en este mundo, habría podido soportarlo si estuviésemos ubicados en otra situación. "Quiero escapar, quiero salir, quiero reunirme junto a ti. No aguanto más la oscuridad, me falta el aire al respirar (...) No tengo ganas de imaginar que ha llegado mi final"

30 de mayo de 2011

Ni por qué, ni cuándo, ni cómo

Se cae, se rompe, se raja. Mi corazón. Mi vida. Mi todo. Ahora sí que me siento realmente mal. Era feliz porque aunque todo yacía en el suelo, la columna que sujetaba toda mi vida seguía en pie, fuerte, resistiendo cualquier golpe o impacto, y daba igual de dónde viniera. Y ahora... ¿dónde estás? Después de tanto tiempo sujetándome... ¿por qué me abandonas? Quiero que vuelvas y que me prometas que volveré a volar. Porque sin ti no puedo, y mentí si alguna vez dije que era capaz de seguir adelante sin tu compañía. "Y mis pulmones se hielan sin saber que ha llegado el día de separar la razón del corazón, de no pensar qué voy a hacer sin ti, quiero borrar de mí los recuerdos, quiero cerrar esta herida y volar". Me duele. Me duele tantísimo que ya no deseo seguir adelante. Me duele tantísimo que ya nada puede hacerme sonreír. Porque me estoy ahogando. Me estoy quebrando, rompiendo en mil pedazos. Me estoy muriendo. Ya nada hace que sienta nervios o ilusión. En cambio y para colmo, todo me da ganas de llorar. Porque todo está demasiado vacío, y cada día lo está más. No me importa quedarme sola... pero no quiero vivir sin sentir nada. Necesito sentirme viva, necesito sentir que me quieren. ¿Tienes idea de lo que siento cuando alguien me saluda con una sonrisa? Con una de esas sonrisas que se te clavan en el alma. Con una de esas sonrisas que yo siempre tengo para ti... y que quizás nunca más quieras volver a coger. ¿Qué está pasando? Y, lo más importante, ¿por qué? ¿Por qué no puedo desear y tener algo tan sencillo? ¿Por qué me cuesta tanto? Creo que hoy no sé ni quién soy ni qué hago aquí. Ni quiénes somos, ni qué hacemos aquí. Ni por qué, ni cuándo, ni cómo... "Sé que no te volveré a ver, aunque pase el tiempo y el cielo cambie el color de tu piel".

23 de mayo de 2011

Obsesión

Y de verdad que lo siento, pero es que no puedo más. Y a lo mejor, cuando vuelva a tener fuerzas para luchar sea demasiado tarde. Pero me da igual. Me da igual, porque mi espíritu es joven, y volaré mil veces más antes de poder siquiera rozar el suelo. ¿No ves lo que me duele todo esto? ¿No ves que ya no puedo contener más lágrimas? Me duele todo, porque todo sigue haciéndome daño. No sé si estoy sensible o si realmente toda la fuerza que creía tener nunca ha existido. Me siento débil. Apagada. Marchita. Y si yo no puedo estar mal, entonces explícame por qué no dejo de llorar. Lo siento, pero yo no puedo soportar esto. Me está dejando sin fuerzas, y no puedo permitir eso. No voy a caerme, no puedo permitir flaquear. No cuando he llegado hasta aquí. Me apoyaré en esa persona. En su pelo maravilloso. En su cara perfecta. En su boca. En sus ojos. En sus manos. Me apoyaré en él sin que lo sepa, y será él quien que me haga reír y quien me haga llorar. Y sé que así estaré bien, porque su sonrisa sigue siendo la más espectacular del mundo, y su voz sigue siendo la perfecta sinfonía que relaja mis oídos y eriza todo el vello de mi cuerpo.

18 de mayo de 2011

La heroína y yo

Cosas que hacer. Tengo un montón de cosas por hacer. Pero no puedo concentrarme en nada últimamente. No puedo, porque sólo pienso en una cosa. Y sinceramente, creo que "estos sentimientos no pueden estar bien", pero no hay nada que pueda hacer yo ahora. Ahora empiezo a sentir. Y aunque no sea el sentimiento más adecuado, me encanta. Porque es el sentimiento que más me gusta. Me duele el estómago de los nervios, y siento cómo mi corazón late más y más rápido cada hora, o cuando se acerca la hora de verle. Empieza a no ser sano, y me encanta. Me encanta todo esto. Me encanta sentir que me estoy volviendo loca. Me encanta reírme sin ningún motivo. Y aunque todo esto hace que me identifique demasiado con algunas canciones, yo no quiero dejarlo, porque ahora es mi heroína, y no soy capaz de deshacerme de él. Así que ahora, "préstame tu coraje para levantarme y luchar", y háblame de príncipes azules. Y da igual, ya que "de todos modos pronto volverás, porque hemos estado esperando por ti", y ahora no importa la hora que sea, si sé que cuando me despierte, él volverá a estar ahí. Le amo. Pero no le necesito, porque él está bien, y eso para mí es más que suficiente. Sólo le pido a Dios que le cuide cuando yo no esté aquí para hacerlo. Cuando yo no esté aquí para vigilarle. O, más bien, cuando él no esté. Porque él desaparecerá de mi vida mucho antes de que yo desaparezca de la suya. Y por supuesto, hablo en un sentido físico, porque en el terreno del corazón, él nunca desaparecerá de mi ser, y todo por la sencilla razón de que el amor es demasiado fuerte para desaparecer, y porque él ya no puede devolverme mi alma. Así que sólo quiero que se cuide. Y que nunca deje de sonreír. Porque su sonrisa es una de las más preciosas que he visto en esta vida. Porque él sonríe con un corazón que no le cabe en el pecho. Y porque sus sonrisas se clavan en lo más profundo de mi cuerpo, y es imposible sacarlas de ahí. Nunca pensé, que algo que empezó de una forma tan absurda y que era tan insignificante, pudiese convertirse en todo esto. Y no sé qué pensaré mañana. Pero hoy, estoy decidida. Porque pensar en él es lo único que hace que me sienta bien. Así que dime, "¿qué pasará si nunca vuelvo a abrazarte?" No voy a morir. Al menos no hoy. Pero yo sé, que hasta que mi corazón dicte lo contrario, él será total y absolutamente la razón por la que me despierto cada mañana con fuerzas para luchar un día más. Y después me preguntará que por qué le doy las gracias. Y yo sólo podré sonreír y tragarme todo lo que quiero decirle. Como ayer. Como hoy.
Como siempre.
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