17 de mayo de 2011

Ficción

Él sólo sonrió. Sonrió, porque no podía hacer nada más. Y yo sólo podía mirar su perfecta sonrisa mientras nos alejábamos. El mundo estaba dejando de tener sentido. Y no volverá a tenerlo hasta que vuelva a recibir un buenos días de tu boca. Hasta que vuelvas a mirarme a través del cristal que nos separa día a día. Nada volverá a existir hasta que vuelva a tener contacto físico contigo. Hasta que me mires a los ojos mientras me hablas. Y ojalá pudiera sentir algo más fuerte... pero tengo el corazón tan aprisionado, que no soy capaz de sentir apenas nada. Te amo, y eso es un hecho. Y ojalá, viviésemos otra situación. Y ojalá todo fuese tan fácil. Y ojalá estuvieses aquí. Y ojalá yo dejase de soñar y empezase a vivir de una vez. Y ojalá dejase de hundirme en "ojalás". Y ojalá pudiera besarla y abrazarla. Y ojalá todo, y ojalá nada. Incluso "ojalá" está dejando de tener sentido. Me voy a dormir. Me voy a dormir porque por hoy ya he tenido suficiente. Me voy a dormir... porque nada de esto es verdad.

Pero no de todos

Creo que a estas alturas es difícil que me impresione algo, y más cuando se trata de mí. Pero esto que me ha tirado al suelo esta vez era demasiado fuerte. Llámalo amor, llámalo odio, llámalo X. O simplemente, no lo llames. Aún así, me he levantado por mi propio pie. Como ayer, como hoy, y como mañana. Porque nada podrá conmigo. Nunca, jamás. Ni él, ni ella. Ni ellos. Diría "ellas", pero sólo existe una. Una que hace que no respire. O que respire demasiado. Y uno que hace que mi corazón no lata. O que lata demasiado deprisa.
Aún así, no me da miedo nada. No me da miedo pensar qué pasará ahora, ni qué pasará después. No me da miedo pensar en qué pasará cuando, irremediablemente, me toque olvidar. No me da miedo, porque sé que puedo con todo esto. Porque no es la primera vez que me pasa, y porque las cosas, situaciones y personas cambian demasiado. Y yo ya he visto demasiados cambios. Y me he cansado de gente volátil. Y me he cansado de todo. Y no quiero volver a saber nada más de nadie, porque últimamente todo es demasiado gris para mi corazón. Y no quiero volver a saber nada más de quien quiera hacerme daño. No quiero que vuelvan a intentar herirme. No quiero pensar en que puedan traicionarme, o decepcionarme. No quiero descubrir más personalidades ocultas. Quiero sinceridad. Quiero verdades. Quiero pureza. Quiero amanecer. En Marte. Porque allí todo es rojo, del color del corazón. Porque allí existe lo que yo necesito. Porque allí quería ir Mary Lou. Y ella quizás esté loca. Pero buscaba un mundo maravilloso. De hecho, venía de un mundo maravilloso. Y no sabe cómo regresar. Porque yo, soy igual que Mary Lou. Somos dos niñas encerradas en una cúpula de cristal que buscan entre los desperdicios de su locura la llave al paraíso.

8 de mayo de 2011

¿Por qué?

Me dejo llevar por la tristeza. Por el odio. Por la frustración. Que me arrastren. Que me lleven lejos de aquí. Muy, muy lejos. Donde no tenga nada que recordar. Donde no haya nadie a quien amar. Donde todos seamos personas normales en un mundo normal. Sácame de aquí. Sácame, porque sinceramente, yo no puedo. Yo ya no puedo salir de aquí. La muralla de mi corazón y la armadura de mi alma están tan destrozadas que no creo que pueda volver a repararlas. Ni con millones de ladrillos. Ni con toneladas de cemento. Nada serviría para hacer que las lágrimas dejasen de brotar de mis ojos en este mismo momento. Nada serviría para reparar mi alma y mi corazón, que agoniza sin remedio. ¿En quién debo de pensar ahora? ¿Qué se supone que tengo que hacer? Encuéntrame. Encuéntrame, por favor, porque estoy perdida, y yo nunca voy a ser capaz de encontrarme aquí en medio...

5 de mayo de 2011

Creciendo.

Me apetece escribir. Me apetece mucho, pero no sé qué plasmar. Tengo un montón de inspiración y no sé en qué volcarla. Tengo un montón de pensamientos que no sé cómo poner en un orden establecido. Necesito algo. Algo que me haga decir “esto merece ser plasmado”, y escribirlo en un papel. Ahora mismo, podría escribir sobre lo rápido que huye el tiempo. Tic, tac. Creo que ya escribí una vez utilizando “Tic, tac”. Posiblemente le haya dado demasiada importancia a las agujas del reloj y a la fluidez del tiempo. Tengo mucho que decir, aunque me duela la boca al hablar. Aunque me pesen los ojos. Lo cierto es que no lo estoy pasando muy bien últimamente. Digamos que… vivo días cíclicos constantemente, que consisten en despertar muerta en vida, arrancarme a mí misma una sonrisa y luchar el resto del día por mantenerla. No creo que eso sea del todo malo. Pero cansa. Cansa mucho. Y aunque nada vaya a hacerme caer, necesito un respiro. Me apoyo. En gente. Gente realmente fantástica que conozco, y que cada vez que está cerca de mí tengo unas ganas sobrenaturales de abrazar. Gente que consigue, sólo con una sonrisa y un saludo, que sea la persona más feliz del mundo. Y por eso merece la pena realmente levantarme por las mañanas. Podéis decir que estoy loca por amar constantemente y sin cesar. Yo amo la palabra “amor”, y, con ella, todas las de su familia léxica. “Amo, amar, amada, amado”. Porque eso es lo que hace que me sienta verdaderamente viva. Necesito arder por dentro, y sentir cómo se acelera mi corazón. Necesito notar cómo aumenta mi presión sanguínea. Necesito notar cómo me cuesta respirar. Y, por supuesto, necesito notar que todo lo que siento es recíproco. No puedo vivir con el corazón lleno de amor si el de los demás está vacío. Por eso soy una persona que es realmente feliz con muy, muy poco. Y ahora dime que lo que hago, que lo que siento… no está bien. No quiero hablar de la sociedad ni de personas superficiales. Tampoco quiero hablar de materialismo. Mi vida es maravillosa. Y sé que echar de menos es horrible. Y sé que me sentiré horriblemente mal. Y sé que ver cómo se acerca el final es lo peor del mundo. Y aún así, seguimos vivos, contra viento y marea, esperando a que llegue algo que sea capaz de detenernos.

1 de mayo de 2011

¿Y ahora qué?

Mientras ves como todo se derrumba, no es fácil impedir que la inercia te lleve al suelo junto al resto de personas. Pero esta vez no he hincado mis rodillas en el asfalto. Esta vez he subido más arriba, y he gritado enfadada. Porque no estoy triste. Hoy no. Hoy me rebelo contra todo y contra todos. Hoy no me apetece ser educada ni sonreír. Hoy no me apetece avisar de que llego tarde. Hoy no me apetece decir "gracias". Hoy, "puedo mantener mi cabeza fuera del agua mientras todos se ahogan en la marea", a pesar de que no me apetece nada. Ni hoy, ni ayer. Ni antes de ayer. Creo que estoy perdiendo las ganas de vivir poco a poco. Porque me estoy consumiendo. Me estoy consumiendo en odio. En amor. En esperanzas falsas. En indecisiones. En lágrimas. Pero sigo en pie, "así que fingiremos que esto está bien" hasta que ya no me queden fuerzas para gritar que quiero irme. Irme de este infierno de discusiones, y no ver nunca más las lágrimas de los que no merecen llorar. Y sé que huir no es la mejor solución, pero en este caso es la única que me queda. ¿Me explico? Yo no puedo reír si tú no ríes conmigo. Últimamente, todo hace que me sienta mal. Creo que necesito guardar mis fuerzas, porque este verano va a ser realmente duro. Sólo espero que el año que viene, algo que se ha convertido en lo que más quiero siga aquí. Bueno... lo cierto es que hay otra cosa que se ha convertido en lo que más quiero. Y espero que ella también siga aquí.

15 de abril de 2011

Cambios.

Todo ha dado un giro tan vertiginoso en apenas unas semanas, que ya casi que no reconozco mi vida antes de que apareciese todo esto. Personas. Entran de golpe y se van igual que entraron. Lágrimas. Salen, intentando apagar el fuego que está quemando mi piel. Historias. Descubiertas sin querer por personas que quieres. A veces pienso que todo seguirá de la misma forma hasta que aprenda a echar de menos con el corazón. Y entonces pienso, que qué significa realmente echar de menos. Todo se me va de las manos. Se me escurre entre los dedos. Todo arde, como la garganta que recibe una copa de bourbon a la voz de "buenos días". Me da miedo, mucho miedo. Me asusta. Quedarme sola. Fuera de toda parafernalia de sentimientos y sensaciones, yo ya estoy sola. Pero no es esta clase de soledad lo que me asusta. Me asusta que se escapen las personas por las que sonrío al despertarme. Me asusta que eso ocurra otra vez. Me asusta que vuelva a llevarme sorpresas que no esperaba. Me asusta, no tener ilusión alguna. No tener ninguna sonrisa que esbozar. Nadie a quien sonreír. Y me asusta saber que todo eso se avecina. Me asusta saber que dentro de poco, todo eso será verdad, y yo no podré hacer nada para evitarlo. Me hace llorar que eso no sea mi elección. Me hace llorar, porque siento que pierdo parte de mi vida. Espero que algún día, alguien con el corazón tan grande como yo pueda entender todo lo que siento en este momento. Todo lo que he sentido, y todo lo que sentiré. Todos los cambios. A veces son incluso agradables, mas no es gracioso tener planeado aquello que harás mañana, y que de repente te des cuenta de que ese mañana que tanto ansías no existe. Otra vez el mismo círculo, la misma espiral. Últimamente todo lo que no puedo controlar se repite una y otra vez.
Y yo odio llorar.

9 de abril de 2011

¿Causa, consecuencia?

No sé si esto ha llegado demasiado lejos. No sé qué se sabe y qué no. No sé cuál es la verdad. No me avergüenza nada aún así, ya que todo lo he elegido yo. Y todo lo he querido yo. Siento lo que quiero, siento lo que deseo. Y no tengo ningún pudor en decir que estoy completamente enamorada de una persona que... bueno. De una persona. No es una mala persona. Al contrario. A mí me parece la mejor persona del mundo. Pero... bueno, no creo que a estas alturas haya nada que objetar o que sacar a la luz. La gente piensa y dice lo que quiere. Y mientras que todos hablan y piensan, yo me escondo en un blog. Me refugio tras una pantalla. Me muestro. Claro que me muestro ante todo el mundo. Pero no se sabe quién soy yo. Mejor así. Hay cosas que no sabe absolutamente nadie. Y creo que es mejor que haya cosas de mí que sólo sepa yo. Mis verdaderos sentimientos nunca deben ver la luz. No son malos. Yo tampoco soy una mala persona. Pero no sé si alguien llegaría a entender todo esto alguna vez... A mí, desde luego, no me cuesta entenderme. Pero el resto del mundo no es yo. Yo ya he dicho que estoy completamente enamorada. Y ya he hablado mucho más de la cuenta. Son casi las 3 de la mañana, y sigo despierta escribiendo todo esto. Porque me estoy ahogando, y no sé qué está ocurriendo. Está girando todo tan rápido, que sólo puedo quedarme en medio y ver cómo todo da vueltas a mi alrededor. Veo cómo gira todo a una velocidad tan vertiginosa que incluso siento náuseas. Todos los días en cualquier momento, siento ganas de vomitar. De vomitar odio. Que alguien venga y me explique todo esto. Que alguien venga y me explique por qué me siento como una marioneta. Que alguien venga y me diga la verdad de una vez, que últimamente parece que os cuesta a todos un poco. Me da todo tanta vergüenza... y mira que te adoro, pero a veces no te entiendo. Entiendo que haya cosas a las que no sepas qué contestar. Entiendo que haya situaciones que te parezcan incómodas. Pero no entiendo que dejes de hablarme. No entiendo que pases de mí. No entiendo que no me mires. No entiendo nada. No entiendo por qué me caliento la cabeza con esto.
No entiendo por qué sigo escribi...
free hit counter