15 de abril de 2011

Cambios.

Todo ha dado un giro tan vertiginoso en apenas unas semanas, que ya casi que no reconozco mi vida antes de que apareciese todo esto. Personas. Entran de golpe y se van igual que entraron. Lágrimas. Salen, intentando apagar el fuego que está quemando mi piel. Historias. Descubiertas sin querer por personas que quieres. A veces pienso que todo seguirá de la misma forma hasta que aprenda a echar de menos con el corazón. Y entonces pienso, que qué significa realmente echar de menos. Todo se me va de las manos. Se me escurre entre los dedos. Todo arde, como la garganta que recibe una copa de bourbon a la voz de "buenos días". Me da miedo, mucho miedo. Me asusta. Quedarme sola. Fuera de toda parafernalia de sentimientos y sensaciones, yo ya estoy sola. Pero no es esta clase de soledad lo que me asusta. Me asusta que se escapen las personas por las que sonrío al despertarme. Me asusta que eso ocurra otra vez. Me asusta que vuelva a llevarme sorpresas que no esperaba. Me asusta, no tener ilusión alguna. No tener ninguna sonrisa que esbozar. Nadie a quien sonreír. Y me asusta saber que todo eso se avecina. Me asusta saber que dentro de poco, todo eso será verdad, y yo no podré hacer nada para evitarlo. Me hace llorar que eso no sea mi elección. Me hace llorar, porque siento que pierdo parte de mi vida. Espero que algún día, alguien con el corazón tan grande como yo pueda entender todo lo que siento en este momento. Todo lo que he sentido, y todo lo que sentiré. Todos los cambios. A veces son incluso agradables, mas no es gracioso tener planeado aquello que harás mañana, y que de repente te des cuenta de que ese mañana que tanto ansías no existe. Otra vez el mismo círculo, la misma espiral. Últimamente todo lo que no puedo controlar se repite una y otra vez.
Y yo odio llorar.

9 de abril de 2011

¿Causa, consecuencia?

No sé si esto ha llegado demasiado lejos. No sé qué se sabe y qué no. No sé cuál es la verdad. No me avergüenza nada aún así, ya que todo lo he elegido yo. Y todo lo he querido yo. Siento lo que quiero, siento lo que deseo. Y no tengo ningún pudor en decir que estoy completamente enamorada de una persona que... bueno. De una persona. No es una mala persona. Al contrario. A mí me parece la mejor persona del mundo. Pero... bueno, no creo que a estas alturas haya nada que objetar o que sacar a la luz. La gente piensa y dice lo que quiere. Y mientras que todos hablan y piensan, yo me escondo en un blog. Me refugio tras una pantalla. Me muestro. Claro que me muestro ante todo el mundo. Pero no se sabe quién soy yo. Mejor así. Hay cosas que no sabe absolutamente nadie. Y creo que es mejor que haya cosas de mí que sólo sepa yo. Mis verdaderos sentimientos nunca deben ver la luz. No son malos. Yo tampoco soy una mala persona. Pero no sé si alguien llegaría a entender todo esto alguna vez... A mí, desde luego, no me cuesta entenderme. Pero el resto del mundo no es yo. Yo ya he dicho que estoy completamente enamorada. Y ya he hablado mucho más de la cuenta. Son casi las 3 de la mañana, y sigo despierta escribiendo todo esto. Porque me estoy ahogando, y no sé qué está ocurriendo. Está girando todo tan rápido, que sólo puedo quedarme en medio y ver cómo todo da vueltas a mi alrededor. Veo cómo gira todo a una velocidad tan vertiginosa que incluso siento náuseas. Todos los días en cualquier momento, siento ganas de vomitar. De vomitar odio. Que alguien venga y me explique todo esto. Que alguien venga y me explique por qué me siento como una marioneta. Que alguien venga y me diga la verdad de una vez, que últimamente parece que os cuesta a todos un poco. Me da todo tanta vergüenza... y mira que te adoro, pero a veces no te entiendo. Entiendo que haya cosas a las que no sepas qué contestar. Entiendo que haya situaciones que te parezcan incómodas. Pero no entiendo que dejes de hablarme. No entiendo que pases de mí. No entiendo que no me mires. No entiendo nada. No entiendo por qué me caliento la cabeza con esto.
No entiendo por qué sigo escribi...

24 de febrero de 2011

Despegando.

Dicen que me pierdo, y que a veces no me encuentro. Que divago en mis pensamientos y que nadie es capaz de saber el lugar exacto en el que estoy en cada momento. Dicen que sueño demasiado, y que ni vivo ni disfruto los minutos que atan las cuerdas de mi reloj. Dicen que estoy muerta, y que mi renacer está lejano como el cielo, e invisible como el tiempo. Dicen, dicen y dicen. Y entre tantos borbotones de incoherencias nace el demonio que dicta nuestro porvenir. "Recomponiendo renglones torcidos, es imposible muy a tu pesar". Quizá me duerma, pero mis ojos están abiertos. ¿El final? No existen los finales. Existen las pausas para coger aire. Así que aquí sólo se pueden ver comas, y algunos puntos. Pero nunca finales. Y resistiré. Claro que resistiré.
"Resistiré hasta el fin"
, decía mi maestro.

6 de febrero de 2011

Reconduciendo.

He vivido tanto preocupándome de todo estos días, que no me he parado a pensar en mí misma ni un solo segundo. No me he parado a pensar por qué al principio todo era tan fácil y ahora tan difícil. He dejado de creer en realidades futuras, y aunque no pueda dejar de soñar con nuestro aún posible futuro, hoy me importa más el presente. Necesito vivir un hoy, no un mañana que no existe. He estado tantos años inventándome mi futuro que no he disfrutado ni un solo minuto del momento que estoy viviendo. Se acabó, repito una y otra vez. Mas hay cosas que no dejan de torturar mi cabeza. Me importa demasiado lo que pienses de mí, y, ¿sabéis? Eso no es malo. Porque gracias a eso, hago las cosas bien. Aunque no vayas a estar nunca orgulloso de mí, por el simple hecho de que eso ya no importa, de que no importa nada (y que, posiblemente, no importará jamás). Aunque no vayas a sonreír al pensar en mí, no quiero decepcionarte. Quiero demostrarte al menos que no soy tan idiota como hace un año. Y que se acabaron las caretas sonrientes y las caras tristes, porque, al fin y al cabo... "Esto no es malo", ¿no?
Este blog, empezó como un proyecto de encerrar todos los recuerdos para siempre, era un proyecto feliz. Era un proyecto bonito, y lo será por siempre. Felicidad encerrada en letras que esperan ser leídas. Sonrisas encerradas en frases con ingentes cantidades de sinsentidos. Eso era "Amanecer en marte". ¿Por qué ahora tengo que convertirlo en un proyecto triste, marchito, vacío y sin vida? Jamás traicionaré mis principios, y uno de ellos era que, pasara lo que pasara, nunca iba a caer. Dan igual los recuerdos. Seré feliz, pero esta vez con ellos. Porque estos no quiero borrarlos. Estos quiero conservarlos para siempre, y no abandonarlos. Guardarlos en el hueco de mi corazón hasta que un día quieras venir a rescatarlos.

Siempre tuya,
Sadness

26 de enero de 2011

Veintisiete horas más tarde

Y me gusta sentir que te amo. Me gusta sentir esa opresión en el estómago y esos nervios de no saber qué hacer o qué decir. Me gusta ver mis manos temblar, y notar cómo mi corazón quiere salir del pecho. Me gusta porque hace que me sienta viva, aunque duela muchísimo. Aunque quiera acabar con todo, irme corriendo y saltar a tus brazos. Todo a la vez. Aunque quiera perder la sonrisa para siempre y gritar eternamente. Porque sé que estas cadenas son lo que me hace libre, y la paradoja en un mundo donde la ilusión ha sido cercenada es tan reconfortante como necesaria. Así que desde aquí, clavando las rodillas en el frío y mojado suelo te ruego que llenes mi vida de paradojas. Que tiñas mi corazón de azul, y que plantes mil ilusiones en él... de nuevo. Te imploro con los ojos ensangrentados de amargura que borres para siempre el gris de mi vida y de mi mente. Que vuelvas, y que llenes de color un lienzo que la tristeza ha tornado negro con el paso de los años.
Es invierno también en el infierno... y me estoy helando aquí abajo.

22 de enero de 2011

Y otra vez

La sensación de que nadie me ama, la sensación de que nadie va a amarme por muy maravillosa que sea, que lo soy. Necesito amor. Necesito querer, y tener una sonrisa por la que luchar, una sonrisa que conseguir. Necesito la inspiración de un corazón que arde latiendo con fuerza una sangre que hierve. Necesito la intensidad de una mirada que dice "soy feliz". Necesito tu calor, y tus brazos en enero. Que hace frío ahora... y no sé con qué abrigarme. Y es que, con los dedos congelados me estoy quemando por dentro. Mi castillo sigue derrumbándose. Y los soldados de mi corazón ya no pueden luchar más por ti. Siento que he llegado al final, y que voy a dejar que todo fluya mientras sigo esperando que aparezcas por casualidad, en cualquier parte.
Mientras sueño con estar en el lugar adecuado en el momento justo.

19 de enero de 2011

Adelante

Intentando ver que todo está bien ahora, a veces no puedes evitar recordar lo que eras antes. Y sentirte extraño, como el agua dulce que cae al mar y se pregunta "¿Qué hago aquí?". Dejar de vivir un momento, y verte a ti en medio de un montón de personas que caminan sin rumbo en todas las direcciones, ¿y hacia dónde camino yo? Mi veleta ha menguado a norte y sur. El sur ha sido bloqueado por un montón de rocas, y ya no puedo retroceder sobre mis pasos. Recuerdo el principio del camino, recuerdo los olores, y recuerdo ese sentimiento. Recuerdo que nunca me había sentido así. Y recuerdo toda la tormenta, "porque esta noche será la noche en la que me enamore de ti". Y aunque no me quede nada, seguiré creciendo hasta convertirme en lo que quiero ser. No importa lo que duela, y no importa lo que tenga que sacrificar si consigo cumplir mi único deseo en la vida. Volveré a proteger mi corazón contra la enfermedad de tu sonrisa, y le pondré doble armazón para que no pueda entrar dentro tu mirada. Ya he olvidado los rizos y los diez de agosto. Y ahora no quiero olvidar los ojos que una vez fueron capaces de atravesar todo mi cuerpo y fundir mi alma. Ahora quiero vivir y esperar a que tus brazos vuelvan a rodearme durante el resto de mi existencia. Ya no volverán a existir días grises en mi vida. Aunque me sienta exactamente igual que hace unos años, esto es completamente distinto. Lo sé porque yo soy distinta. Porque tú eres distinto. Porque nuestra historia es distinta. Y porque, sin ti, ahora todo es distinto.
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